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40 años de la copa intercontinental

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SambaLeivinha
SambaLeivinha el 10-04-2015 a las 01:05:13

Hoy se cumplen 40 años de aquella inolvidable Intercontinental. Curiosamente, el único equipo del mundo que la tiene en sus vitrinas sin haber sido campeón de Europa.

Cosas del Atleti.

 

10 de abril de 1975. Una fecha histórica. El mayor hito en la historia del Atlético de Madrid. Campeones de la Copa Intercontinental. El Estadio Vicente Calderón se llenó con ¡tres horas! de antelación. Era el partido grande.

Justo un año antes, el 10 de abril de 1974 el Atleti eliminaba al Celtic de Glasgow en las semifinales de la Copa de Europa. Treinta y cinco días después de aquella gesta, un hombre del barrio de Hortaleza casi nos dio la Copa de Europa, lo que habría supuesto el broche de oro y diamantes para el Club

Un hombre, Luis Aragonés, que se acaba de proclamar Campeón Intercontinental desde el banquillo, tras el relevo de otro mito rojiblanco, Juan Carlos Lorenzo, después de remontar el 1-0 en contra en el partido de ida celebrado el 12 de marzo de 1975 en el Estadio “La Doble Visera”, ante un excelente equipo como Independiente de Avellaneda. Un equipo que había sido capaz de derrotar al Real Madrid de Puskas, Gento y Di Stéfano por 0-6 en el Santiago Bernabéu.


En un pequeño libro que me regaló mi padre titulado precisamente “CAMPEÓN INTERCONTINENTAL. ATLÉTICO DE MADRID” (Editorial Mirasierra. Los Cuadernos Deportivos Mirasierra, dirigidos por Manuel García Lucero), está escrita y comentada por el propio Luis la página más bella de la historia del Atleti, con la siguiente dedicatoria:

La afición del Atlético de Madrid, ha demostrado a lo largo de muchos años, que es la mejor del Mundo”.

A continuación transcribo algunos de los pasajes de este pequeño gran tesoro, con ilustraciones de Raúl Cancio, Gálvez y Vega, y José Ramón Peláez.


 

“La historia del Atlético de Madrid se paró un día 10 de abril de 1975, para contemplar a orillas del río Manzanares la mayor hazaña del conjunto rojiblanco. Conseguir la Copa Intercontinental es algo que está al alcance de muy pocos equipos mundiales. América y Europa disputan este cetro mundial por clubs cada año a doble partido. Muchos campeones de Europa temen saltar el Atlántico para dirimir en tierras sudamericanas ese difícil encuentro. Ajax y Bayern de Munich declinaron tan alto honor, más por temor al ridículo que a las garantías lógicas de una salida al extranjero. Estas negativas dieron oportunidad a Panathinaikos, Juventus y Atlético de Madrid para representar al fútbol europeo, pero únicamente los españoles consiguieron alzarse con el triunfo y rescatar para Europa tan preciado galardón.

Antes de pasar al montaje, estudio y narración de los hechos acaecidos en los dos partidos entre Independiente y Atlético de Madrid, relatado por el entrenador rojiblanco Luis Aragonés Suárez, queremos recordar las razones que llevaron al equipo que preside don Vicente Calderón a la disputa de esta Copa… (aquí se detallan las eliminatorias de la Copa de Europa contra el Galatasaray, Dinamo de Bucarest, Estrella Roja de Belgrado, Celtic de Glasgow y la final contra el Bayern de Munich).

 

…”A la vez –escribe Luis Aragonés– en la Copa Libertadores de América el Independiente se proclamaba brillante campeón. Correspondía pues a Bayern e Independiente de Avellaneda dirimir la Copa Intercontinental. Los argentinos desplazan a Epelboim para que en Munich llegue a un acuerdo con los dirigentes muniqueses. Pero el conjunto germano da muchas largas al mismo tiempo que se encuentra por los lugares últimos de la clasificación. No están dispuestos a hacer el ridículo y por tanto deeclinan el ofrecimiento para dar paso al subcampeón, el Atlético de Madrid, que tampoco es un dechado de buen fútbol. Uno y otro conjunto han separado a los entrenadores que les llevaron a la final de Bruselas…

Una vez que la UEFA designó al Atlético de Madrid, como representante europeo para disputar la Copa Intercontinental frente al Independiente de Avellaneda, campeón de la copa Libertadores de América, se estudió en el club rojiblanco las posibilidades que tendría su equipo de alzarse con esta copa frente a un conjunto que el pasado año había vencido, había conseguido la copa, precisamente en Italia, frente al Juventus, un gran equipo italiano…

Necesitaba conocer el Independiente de Buenos Aires. Llegaron informes a Víctor Martínez, que decían: Los Diablos Rojos, como conjunto, eran muy difíciles de vencer. Era un equipo que allá en su cancha de Avellaneda jugaba siempre al ataque. Tenían tres puntas dificilísimas, atrás, un centro de campo muy hábil, una defensa férrea. Hablaban de que Independiente tenía unos jugadores veloces, técnicos, profundos en ataque y sumamente realizadores. Por eso, creí necesario que se adelantara Víctor Martínez al equipo, a la expedición, para ver jugar a los discípulos de Roberto “Pipo” Ferreiro en el campo del Vélez.

Aquel sábado, el sábado anterior a disputar el primer partido de la Copa Intercontinental entre el Independiente de Avellaneda y el At. de Madrid, el campeón americano venció en el campo del Vélez 1-2.

Víctor Martínez pudo observar atentamente las evoluciones del equipo de Roberto “Pipo” Ferreiro y darse cuenta que era un conjunto muy difícil, sobre todo, en este primer partido, al jugar en su propio campo de Avellaneda.

La expedición llegó el martes a Buenos Aires y allí en el mismo aeropuerto, Víctor Martínez, comenzó a explicarme cómo había visto este partido, entre el Vélez y el Independiente. Ambos estuvimos de acuerdo en que había que intentar cerrar todo el camino de gol a sus tres delanteros como eran Balbuena, Percy Rojas y Bertoni. Por supuesto detrás estaba un Bochini con un gran dribling que era capaz de regatearse a cuatro y hasta cinco jugadores y en pared llegar hasta la misma portería de Reina. Era dificilísimo este encuentro para el At. de Madrid. Interesaba, por supuesto, sacar un resultado mínimo o mejor aún un empate, para en el partido de vuelta, lograr la Copa Intercontinental (…) En Buenos Aires nadie apostaba un peso por este At. de Madrid.

Cuando llegamos a Buenos Aires aún no tenía pensado el quipo que iba a oponer al Independiente en su campo de Avellaneda.

El Independiente era un equipo temible en su propio terreno. Me habían hablado de que sus hombres manejaban muy bien el balón, de que sus puntas eran muy peligrosas y sobre todo que realizaban un fútbol muy trenzado, porque todos sus jugadores eran grandes dribladores, grandes gambeteadores.

Al igual que sucede en la Copa de Europa es muy importante que en el partido de ida se pueda sacar un resultado favorable y vencer en Avellaneda era una cosa que yo nunca había pensado, porque los informes hablaban de que los Diablos Rojos de Ferreriro en su propio terreno eran peligrosísimos. Allí, no obstante, teníamos que ir posiblemente a sacar un resultado mínimo, perder por 1-0, por 2-1, no era una distancia insalvable, pero mucho mejor por supuesto sería el empate.

Una vez que en el hotel vi la película del partido Racing-Independiente de Avellaneda, que habían ganado estos últimos por 1-5 en el campo del primero, me di cuenta que aquellos jugadores manejaban la pelota extraordinariamente, me di cuenta que los delanteros y los centrocampistas no lo pensaban a la hora de tirar a gol, y sobre todo me di cuenta que las paredes que ellos hacían eran muy peligrosas, porque en tres pases se colocaba un delantero delante del portero rival. Pero  también nos pudimos dar cuenta todos, no solo yo, sino también los jugadores, de que el marcaje que sometieron los jugadores del Racing a sus rivales del Independiente era un marcaje muy malo, era un marcaje a mucha distancia, o sea, no eran los marcajes normales que se hacen en Europa, no solo ya en España, sino en toda la Europa futbolística. Los extremos se encontraban pegados a la banda, en tanto que los defensas a diez o doce metros de ellos cubrían la parte central del área grande. Los centrocampistas no seguían a sus pares oponentes, y de ahí que el motor y cerebro del Independiente, Bochini, fuera una punta de flecha que entraba con el balón dominado, driblaba a uno o dos contrarios, hacía la pared con su delantero Percy Rojas y se colaba perfectamente hasta la misma área pequeña de la portería del Racing.

Esos cinco goles me dieron mucho que pensar. Si mis jugadores relizaban un marcaje férreo no tendría el Independiente las oportunidades que tuvo en ese partido.

Los argentinos driblan muy bien si se les deja dominar la pelota, pero si el contrario se les adelanta o les obstaculiza, ya no es tan profundo, ni tan peligroso el fútbol de ataque de ese equipo.

El campo de Avellaneda era una cancha dura, eminentemente dura. Decía Pipo Ferreiro que esa cancha no se riega más que cuando llueve y normalmente en Argentina llueve muy poco y ahora que están en verano muchísimo menos.

La cancha pelada, muy dura, podía ser un gran problema, un gran obstáculo para el Atlético de Madrid. Por otro lado el balón más pequeño, más manejable al que están muy acostumbrados los argentinos debía ser otro gran problema.

El Atlético de Madrid normalmente está acostumbrado a jugar en cancha suave, un poco blanda, recién regada, no en campo embarrado ni en cancha profunda y mucho menos en un campo duro y pelado como el de Avellaneda. Este podría ser un gran hándicap para el Atlético de Madrid como lo era también el balón pequeño.

Por eso, y haciendo caso omiso del ambiente y de lo que pudieran decir unos y otros alineé un equipo, por qué no, bastante defensivo. Delante de Reina puse los cuatro hombres clásicos: Melo y Capón en las bandas, Benegas en el centro en marcaje a Percy Rojas, Heredia como “líbero” y un poquitín más adelante en el centro del campo, pero siguiendo a todos los sitios a Bochini, Eusebio. A su lado los centrocampistas, Irureta y Adelardo con Alberto en su ayuda y únicamente en punta dos hombres: Ayala y Gárate.

Ayala por la derecha porque allí estaba Pavoni. Pavoni es un elemento eminentemente ofensivo; cuando el Independiente juega en su campo, es un hombre que pega muy fuerte a la pelota, un jugador veterano, de 31 años. El capitán del equipo argentino convenía que no fuera mucho al ataque, por eso si Ayala estaba por la derecha y Gárate por la izquierda, los laterales no subirían con esa facilidad al ataque que se hacía necesario para arrollar al Atlético de Madrid. Por supuesto en el centro tendría que colocar a uno de los interiores en profundidad, normalmente podía ser Irureta el que subiera con el balón y Gárate cuando Capón o Alberto entraran por el extremo.

Los veinte primeros minutos del Independiente podían ser arrolladores. Independiente iba a salir a marcar goles, iba a salir a realizar un fútbol ofensivo y nosotros, por supuesto, teníamos que cerrarnos, teníamos que marcar muy férreamente para que los delanteros y centrocampistas no pudieran llegar a las inmediaciones del área y del marco que defendía Reina.

Este era el planteamineto que tenía in mente, naturalmente contando con que esta eliminatoria, esta final Intercontinental, se iba a jugar a doble partido por el sistema que se juega aquí la Copa de Europa, es decir, por diferencia de goles.

El At. de Madrid, saldría en busca de un resultado, de una derrota mínima o quizá de un empate. Si las cosas se daban bien, un 0-0 podría ser interesante. Además Ayala y Gárate, veloces delanteros, podían conseguir en un momento dado algún gol. Pero antes del partido, los pormenores del mismo fueron problemáticos. No se sabía qué árbitro tenía que dirigir en encuentro, porque allí estaban los tres europeos y había de realizarse el sorteo en presencia de Artemio Franchi presidente de la UEFA, en presencia de Teófilo Salinas, presidente de la Confederación Sudamericana de Deportes y por supuesto, en presencia de los representantes de ambos clubs. Allí estaba también el presidente de la Federación Argentina.

Se hizo el sorteo y correspondió al holandés Corver llevar este encuentro adelante, con los otros dos como linieres. Corver era un hombre que ya nos había arbitrado (…) precisamente el primer partido del Atlético de Madrid en la anterior Copa de Europa en el Vicente Calderón. Dirigió el partido que nos enfrentó al campeón turco Galatasaray, que terminó con un empate a cero, e ignoró un claro penalty que le hicieron a Becerra.

Tengo que decir muy alto que toda la plantilla del Atlético de Madrid está formada por grandes profesionales. Ellos demostraron en este partido de Avellaneda que el Atlético de Madrid era un equipo de importancia. Bien es cierto, que al final del partido, las críticas no fueron muy favorables para nuestro equipo, las críticas, por supuesto, de todos los periodistas argentinos y éstas se basaban en que nosotros nunca dimos cuartel al contrario, marcamos muy cerca, se entró fuerte, se entró con dureza, con violencia y realmente el gol que nos marcó Balbuena fue más bien una serie de rechaces y de rebotes que una jugada bien tranzada.

Cuando nos fuimos a la caseta con el 1-0 en contra (gol, como ya dije antes, de Balbuena) después de una serie de rechaces y rebotes, gol más bien de suerte, me dijeron que ya no se jugaba la Copa Intercontinental a la diferencia de goles, sino a tres partidos, o sea si ellos nos ganaban aquí por 1-0 era exactamente igual que si nos ganaban por 5-0. Yo decidí entonces, sacar del equipo a Alberto, centrocampista, y dar entrada a Becerra, para poder jugar con tres puntas: Becerra, Gárate y Ayala. Teníamos que buscar como mínimo el empate, la derrota por 1-0 no nos servía para nada. Apenas comenzó el segundo tiempo, el Atlético de Madrid avanzó sus posiciones y puedo decir que realmente fuimos nosotros los que dominamos al Independiente. Dominamos el balón más veces que ellos. Ayala tuvo una mgnífica oportunidad de marcar al centro medido de Irureta, pero no tuvo fortuna nuestro delantero y el balón se perdió por la línea de fondo.

Puede decirse que el Independiente creó tres jugadas de gol: el que nos marcaron, si es que se puede considerar una gran jugada de gol, después un tiro de Percy Rojas que Reina desvió a córner y otra penetración de Bertoni. Esto fue todo, todo el peligro que creó el Independiente en su campo de Avellaneda contra la portería del Atlético de Madrid. Nosotros por contra tuvimos también otras tres oportunidades para marcar en esta segunda mitad, pero todo terminó con el 1-0. El Atlético de Madrid hizo un buen partido en Avellaneda, hizo el partido que le convenía, necesitaba sacar un buen resultado y yo creo que ese 1-0 era un buen resultado, pese a las declaraciones de Roberto Ferreiro, el entrenador de los Rojos de Avellaneda; yo siempre pensé que el Atlético de Madrid podía ser capaz de superar ese 1-0 solitario que nos habían marcado en su propio terreno.


PIPO FERREIRO SE PASÓ.


Cuando Ferreiro y sus jugadores llegaron a Madrid, unos días antes de celebrarse el encuentro, el optimismo de que hacían gala no me parecía muy lógico porque el Atlético de Madrid demostró en Buenos Aires que no era un equipo cualquiera, la prueba es que no les dejaron más que obtener un resultado mínimo, pese a que ellos estaban acostumbrados tanto en la Copa Libertadores de América como en el Campeonato Metropolitano a conseguir varios goles, sobre todo en su propio terreno, en su propio feudo. Tuve que salir al paso de unas declaraciones de Ferreiro sobre todo para defender a mis jugadores de cuanto él decía. No habló muy bien de Heredia y Ayala y ellos son dos grandes jugadores argentinos que ya los quisiera tener él en su equipo. Por supuesto, estas declaraciones sirvieron para que los jugadores del Atlético de Madrid saltaran al terreno de juego el día 10 con mucha más garra, con mucha más fuerza para demostrar no sólo a Ferreiro, sino a todo el mundo, que el Atlético de Madrid era capaz de traerse para España la Copa Intercontinental, ya que la fortuna no nos había brindado conseguir la Copa de Europa, en aquella final de Bruselas por sólo cuarenta segundos.

El hecho de que Irureta y Adelardo no jugaran contra el Valencia significaba que eran dos puntales para el juego del centro de campo, un centro de campo de fuerza que íbamos a necesitar contra los argentinos. El ritmo del Independiente es un ritmo lento, soban mucho la pelota, se la pasan en exceso y el Atlético de Madrid necesitaba jugar con mucha más rapidez. Habíamos fichado a Aguilar dos encuentros antes y Aguilar estaba demostrando que es un jugador rápido e incisivo, y que tiene bastante facilidad ante el gol.

Recibimos la comunicación de la UEFA dejándonos alinear a Aguilar que había sido fichado veintiún días antes de este segundo encuentro del día 10 de marzo (lapsus de Luis, cita marzo cuando es abril). En el Escorial, todos, jugadores y yo, nos estuvimos mentalizando de que para conseguir la Copa Intercontinental era necesario luchar los noventa minutos, con toda la fuerza, con toda la velocidad posible. Al jugador argentino no hay que dejarle manjear la pelota, quitársela si puede ser y emprender un juego veloz de contraataque. Desde el primer momento Gárate se fue a la izquierda para llevarse tras él a los dos centrales, Ayala se alternaba con Gárate en el centro y en la izquierda y por la derecha Aguilar debía intentar driblar a Pavoni, en ataque, y, sobre todo, seguirle en las penetraciones a nuestro campo, porque el capitán y lateral del Independiente, el uruguayo Pavoni, es un jugador muy peligroso, con un gran toque de pelota y un gran “chut” desde fuera del área.

Luego, todos saben cómo sucedió el encuentro, marcó Irureta un bello gol, tras una jugada de Gárate, internándose por la izquierda a pase medido de Ayala. Tuvimos más ocasiones de gol, el gol no llegó y por eso nos fuimos al descanso con 1-0 a nuestro favor, lo que significaba que la eliminatoria estaba igualada, teníamos todavía por delante cuarenta y cinco minutos de la segunda parte y en ella teníamos que desnivelar la balanza a nuestro favor si nos era posible.

Todos los jugadores se entregaron a fondo, siguieron luchando por tener la pelota en nuestros pies, por crear situaciones de gol ante la meta del Independiente, y por fin a falta de cuatro minutos, Ayala, con la izquierda, consiguió rematar un balón en jugada a pase hecho de Gárate de cabeza. Aguilar tuvo una magnífica ocasión, pero se le adelantó el balón lo suficiente para que el remate perfecto del extremo derecha se encontrara con la pierna del portero Perico Pérez.

Este segundo gol a cuatro minutos del final nos dio el triunfo, teníamos la experiencia de la pasada Copa de Europa y no íbamos a dejarnos empatar en el último minuto. Se jugó con la pelota, se perdió el tiempo suficiente para que llegara el término de los noventa minutos con la victoria de 2-0 y con ello obteníamos la Copa Intercontinental. Era un triunfo que nos compensaba de lo ocurrido en la final de Bruselas. Habíamos merecido la Copa de Europa y por supuesto haber representado a Europa en esta confrontación. El Bayern no lo hizo y entonces nos dio la ocasión de representar nosotros a Europa y conseguir para el Atlético de Madrid este trofeo, quizá el trofeo más prestigioso que hay en el fútbol mundial, sobre todo a nivel de Clubs.

Me alegró que al final del partido, el entrenador del Independiente de Avellaneda, Roberto Ferreiro, reconociera que el Atlético de Madrid había sido mucho más equipo que el Independiente y por eso había conseguido la Copa Intercontinenetal, con todo merecimiento.

Después, lo que hemos podido leer de la prensa de Buenos Aires, reconoce también que el Independiente no fue lo suficientemente peligroso como para mantener la Copa Intercontinental en su poder, pues ellos la habían ganado el pasado año venciendo a la Juventus en Turín por un gol a cero.

En este segundo encuentro la defensa se comportó maravillosamente, Melo y Gárate (lapsus: Melo y Capón) marcaron a dos peligrosos extremos, como Bertoni y Balbuena, perfectamente, no dándoles ni una sola ocasión de penetrar en el área nuestra. En el centro, Heredia realizó un gran encuentro de rabia, precisamente por las declaraciones que había hecho Ferreiro, y Eusebio marcó perfectamente a Percy Rojas, tan bien, que Ferreiro tuvo que quitarle para dar entrada a Aldo Rodríguez. En el centro del campo, los tres se comportaron magníficamente. Alberto hizo un gran encuentro, tanto en el marcaje como en las contraofensivas, dirigiendo el equipo; Irureta y Adelardo se entregaron como en ellos es habitual. Irureta fue el que tuvo la oportunidad de marcar el primer gol, y Adelardo, desde atrás, fue el jugador veterano que sabe lo que se hace y marcó perfectamente a Bochini, que era quizá el jugador o uno de los jugadores más peligrosos del Independiente de  Avellaneda. Después, quité a Alberto, porque se había entregado, y di entrada a Salcedo para dar más profundidad a la delantera, puesto que Salcedo es un jugador de media punta que entra mejor en el área.

En la delantera, Aguilar hizo cuanto pudo, luchó con un veterano como Pavoni, y creó dos o tres jugadas de mucho peligro; Gárate y Ayala fueron dos grandes jugadores, Gárate por la izquierda, Ayala por el centro. Éste mereció marcar ese gol que consiguió porque se entregó a fondo. Realmente todos los jugadores, los doce jugadores que intervinieron contra el Independiente de  Avellaneda en este segundo partido, dejaron en el campo toda la piel.

El triunfo del Atlético de Madrid es merecido totalmente y esto servirá de ahora en adelante para borrar aquel mal sabor de boca que nos dejó la final de  Bruselas. Merecimos ganar al Bayern de Munich, pero la suerte, faltando cuarenta segundos nos volvió la espalda; ahora, la suerte, la fortuna, se mantuvo al margen y por esta razón hemos obtenido para el Atlético de Madrid esta Copa Intercontinental. El éxito se debe a todos los jugadores, tanto a los que jugaron allí en Avellaneda, como los que jugaron en el Estadio Vicente Calderón. Merecieron por su entrega, por su fútbol, por su fuerza, por su moral y por su garra, vencer y eliminar al Independiente, creo que fue un triunfo merecido. El Atlético de Madrid ha vuelto por sus fueros”.

 

¡Gracias, Luis!

¡Gracias, Ayala!

¡GRACIAS, ATLETI!

 

 

 

Atlético de Madrid Independiente 1975

 

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tetuan el 10-04-2015 a las 01:17:05

 

 

Intercontinental y camiseta de Luis.
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SambaLeivinha el 10-04-2015 a las 01:28:32

 

 

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Adelardo: “La Intercontinental fue el colofón a mi carrera”

Hace 40 años el Atlético ganó 2-0 a Independiente en un Calderón abarrotado y se proclamó campeón de la Intercontinental. Adelardo levantó el trofeo.

10 de abril de 2015 02:31

Hoy se cumplen 40 años de la consecución de la Copa Intercontinental por parte del Atlético (10 de abril de 1975) lo que ahora viene a ser el Mundial de Clubes.

—Fue un título muy importante para la historia del Atlético de Madrid. Fue un premio por la final de la Copa de Europa que no ganamos por verdadera mala suerte. Jugamos mejor que el Bayern Múnich, habíamos marcado el primer gol, pero el fútbol es eso, es así y al final no pudimos llevarnos el título en el partido de desempate. El premio para aquel equipo fue poder jugar y ganar posteriormente la Intercontinental.

—La eliminatoria de la Intercontinental con Independiente fue muy pareja. Se recuerda como un gran duelo futbolístico entre dos equipos muy importantes de la época, tanto en Europa como en Sudamérica.

—Es cierto, fue un gran duelo entre dos potencias. Recuerdo que había mucha expectación por aquel enfrentamiento. Jugamos en Argentina el primer partido y al llegar el aeropuerto estaba lleno de gente esperándonos. Había jugadores argentinos en el Atlético (Ayala, Heredia, Panadero Díaz), es decir que teníamos una buena camada de argentinos. Independiente era un gran equipo, campeón de Sudamérica y el campo estaba a reventar. No se encontraba en grandes condiciones, pues allí los campos los utilizan los mayores, los pequeños... Perdimos 1-0 y respondimos con una buena defensa y un buen contragolpe, que es la forma en la que jugábamos siempre.

—En la vuelta el Calderón también estaba a reventar...

—Estaba al rojo vivo, repleto de gente, ahora sí veo más veces el campo lleno, pero en aquella época no tanto y el campo se encontraba precioso. En mi carrera lo vi así dos veces: ese día y un año antes en el encuentro de vuelta de la Copa de Europa ante el Celtic de Glasgow. Fue impresionante.

—Y la victoria llegó al final, el 2-0 que les dio el título se consiguió en el minuto 86…

—Efectivamente, con gol de Ayala, que marcó medio trompicado, cayendo... Ayala era un jugador muy rápido y no tranquilo ni sereno. Él marcó el segundo gol e Irureta había hecho el primero.

—Ese triunfo debió ser el colofón a un gran equipo rojiblanco, con los Melo, Heredia, Capón, Eusebio, Irureta, Gárate...

—Por lo menos sí lo fue para mí. Yo ya llevaba 15 años en el club y me retiré dos temporadas después habiendo estado 17 años en la entidad. La Intercontinental fue la guinda de mi carrera deportiva. Se lo dediqué a mi padre, cosa que siempre hacía. Él fue el que me dijo: “Donde llegues, te plantes y no te muevan”. Son cosas que recuerdas en la vida. Para mí fue cumplir con mi deber, para el que había trabajado tanto durante tantos años

—¿Recuerda el momento en el que levantó el trofeo?

—Claro que me acuerdo, me acuerdo mucho. La levanté, la cogí, hay fotos con ella levantada y me la puse como si fuera un sombrero. Quería alzarla tanto que ya no podía más. No podía con ella. Mis compañeros me cogieron en hombros como a un torero y nos la fuimos pasando dando la vuelta al campo para que lo viera toda la afición. Cada uno la llevó un ratito. Entonces no había fiestas ni celebraciones ni Neptunos. Entonces todo el mundo entraba en la caseta, los directivos, también la prensa y se mojaba todo el mundo en champán. Nosotros estábamos mojados de sudor, pero todo el mundo acababa mojado también.

—¿Qué premio recibieron por ganar la Intercontinental?

—La verdad es que no me acuerdo, no lo sé. No te puedo decir en pesetas. No sé si serían 50.000 pesetas. Era lo que había en el fútbol, puesto que nosotros hablábamos con los del Real Madrid y transmitíamos a nuestros compañeros lo que ganaban ellos. Siempre nos decían que en cuanto ganáramos títulos podríamos llegar a su altura.

—Lo que sí recordará es el marcaje que le hizo a Bochini, la estrella de Independiente...

—Él era la figura argentina de Independiente, como un Sívori, casi como un Maradona, con una calidad individual excelente. Lo que ocurre es que al futbolista argentino, que es tan técnico, no le gusta tener un tío al lado todo el rato. Yo hacía lo que me decía Luis: podía irme al ataque pero en cuanto no tuviera la pelota tenía que buscar al 10, al 6, al que fuera, al que me tocara ese día, para estar detrás de él. A Bochini le cansé tanto que una vez me dijo: “Che, pibe, andate... andate a casa, dejame en paz...”. Yo le dije que gracias por lo de pibe, porque yo ya tenía 34 años.

—Pero estaba físicamente a tope...

—Creo que podría haber seguido algún año más, pero en el fútbol, como todas las cosas de la vida, tiene sus edades. Tú te sientes bien, pero cuando ves a otros jugadores pasar como una bala entiendes que el rival tiene 20 años y tú 34. Es algo lógico.

—Para muchos esta Intercontinental fue el título más importante en la historia rojiblanca...

—Ya digo que para mí fue el colofón, la guinda de mi carrera, un premio especial por la ilusión tan grande que nos hizo conseguir este trofeo. No se pudo conseguir la Copa de Europa, pero a cambio tuvimos el premio de ese título que era como el actual Mundial de Clubes.

—Un año antes, un 10 de abril de 1974, el Atlético jugó el partido de ida de la semifinas de la Copa de Europa ante el Celtic en Glasgow, con el arbitraje ya célebre de Babacan...

—En esa Copa de Europa hicimos un campeonato bárbaro y llevábamos mucho tiempo sin jugar como jugamos esa competición. Reina estuvo rebosante, era un monstruo de la portería, estaban Melo, Ovejero, Heredia, Capón, Panadero Díaz, Eusebio, Ufarte, Luis, Gárate, Irureta... Un gran equipo en el que, además, éramos amigos y estábamos siempre juntos. Una de las anécdotas que ya se ha contado es que el día antes, en un pequeño parque que había al lado del hotel, jugamos un seis para seis. Ovejero y Panadero tuvieron una pequeña rencilla y tuvimos que separarlos. En la comida fuimos los jugadores y les dijimos que se dieran un abrazo, que no había pasado nada, que al día siguiente había un partido muy importante. Ésa fue una anécdota. La otra es del entrenador. Lorenzo llevaba la radio puesta con el cassette del ‘Viva España’ de Manolo Escobar. Iba todo el día con ello puesto y nos sabíamos de memoria la canción.

—Un poco durillos sí fueron en el partido en el que Babacan les dejó con ocho...

—Nosotros no íbamos con esa intención y sí con la idea de jugar un partido como siempre. Pero ellos empezaron a dar patadas y nos dijimos: “O actuamos o nos matan”. Devolvimos los golpes y dimos, claro que dimos. Y ahora hablan de que el Atlético es un equipo violento (risas). Nosotros teníamos ese arma guardada y si había que utilizarla, la sacabas y se utilizaba.

—Ahora el Atlético de Simeone tiene una opción de intentar pelear de nuevo por la Champions...

—El trabajo del Cholo ha sido impresionante. El equipo llevaba unas temporadas abúlico, aburrido, sin ganas y estos años con el Cholo se ha notado muchísimo. Ha renacido. Es un Atlético que no se rinde nunca, que desde el primer momento está ahí en el campo, que sabe lo que quiere y cómo jugar. Quizá le falta un poco de gol y un poco de más orden en el centro del campo. Pero el equipo está fuerte y puede hacer frente a cualquiera, tanto en España como en Europa.

—Incluso al Real Madrid...

—A cualquiera. Incluso al Real Madrid.

—¿Le recuerda la personalidad de este Atlético a la de ese equipo campeón de la Intercontinental que formaban ustedes?

—Sí, porque como decía nuestro presidente van como Fuenteovejuna, todos a una. No me gusta comparar equipos, cada uno vive una etapa diferente. En la de ahora hay jugadores de mucha calidad, en el de entonces también. Pero un equipo es una mezcla de todo, de fuerza, de valentía, remate, gol, la portería... Este Atlético está conjuntado y con ganas de tumbar al que se ponga por delante.

—¿Qué daría por ganar la Champions?

—Todo. Me podría retirar tranquilamente. El Atlético se merece un título así desde hace mucho. Se merece este título. Y no me quiero hacer muchas ilusiones pero no me importaría que hubiera una final Atlético-Bayern Múnich.

—Para cumplir la revancha de la Copa de Europa que perdieron...

—Efectivamente. Ojalá se pueda dar. Sería un bonito homenaje para los que jugamos aquella final. Y sobre todo que se ganara por fin.

SambaLeivinha
SambaLeivinha el 10-04-2015 a las 09:47:12

  

Entrevista al presidente Don Vicente Calderón, tras haberse proclamado el Club Atlético de Madrid Campeón del Mundo de Clubes.

 

 

“Había que ‘mojar’ el oro y la plata de la Copa Intercontinental y se mojó. ¡Champagne para todos! Se abrió la puerta del vestuario y las palmas batieron: había llegado Vicente Calderón, el querido y admirado presidente. Abrazos y felicitaciones por doquier e incluso alguna lagrimilla furtiva que se desprendía por el rostro del ‘presi’…

 

Como puedes ver, estoy visiblemente emocionado, porque este triunfo representa una gran satisfacción para mí. Por una vez la suerte no nos ha dado la espalda y hemos ganado esta Copa, con lo que se demuestra que sabemos defender nuestros colores no sólo a escala nacional, sino también mundial.

 

  Más abrazos y más felicitaciones. Ningún jugador quería privarse de estrecharse con él en un fuerte abrazo.

 

Este es mi Atlético, el de siempre. Ha jugado con garra y velocidad, como a mí me gusta que juegue. Ahora lo que espero es que se recupere…

 

  En la mente de algunos, tal vez, la ausencia del Bayern en esta final intercontinental podía enturbiar el triunfo rojiblanco. Puede que fuesen para ellos estas palabras:

 

Ya sé que el Bayern no ha venido, pero fue porque tenía miedo…

 

Un triunfo importante.

 

Sí, pero la vida sigue y yo pienso desayunar mañana a las ocho, como todos los días.

 

¿Qué habría pasado en el caso de que el resultado hubiese sido adverso?

 

Ninguna pega. Ya les había dicho a todos los jugadores que si eso ocurría no se preocupasen para nada. Sería un lance más… Sin embargo, con la victoria hemos logrado sumar a nuestros trofeos éste, que es máximo…

 

  Dos goles habían sido suficientes para lograr el objetivo deseado. Sin pasión, personalmente, la victoria me pareció merecida y para Vicente Calderón las cosas eran parecidas.

 

Hemos ganado con toda justicia. Los propios argentinos lo reconocieron así y me felicitaron por ello.

 

  Don Vicente Calderón había sido un gran protagonista, uno de los principales”.

 

 

 

 

 

 
 

 

SambaLeivinha
SambaLeivinha el 10-04-2015 a las 10:08:06

  

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SambaLeivinha
SambaLeivinha el 10-04-2015 a las 10:16:05

  

Posan con el trofeo de la Intercontinental arriba: Salcedo, Gárate y Eusebio. Abajo: Leal, Melo, Irureta, Ayala, Heredia, Capón
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rosendo87
rosendo87 el 10-04-2015 a las 10:18:17

Alguno puede hablarnos a los mas jóvenes del tipo de jugadores que teniamos en el 11 titular,es decir con las características de cada uno brevemente?

Tremen14
Tremen14 el 10-04-2015 a las 10:36:44

Importantísima efeméride, si señor. Este es el primer título que recuerdo haber celebrado, con 9 años, y me puse tan "disparao" que mis padres, que pasaban del fútbol (en mi casa no se veía hasta que yo empecé a hacerlo) me mandaron a la cama sin cenar. Eso sí, no me pesó nada pasar gusa esa noche. ¡Grande, Atleti!

Larbibenbarek
Larbibenbarek el 10-04-2015 a las 11:46:56

Lo que daría por haber vivido esos momentos.

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