antes de que alguien diga que esto está repetido o que no va aquí le diré que el post del partido está cerrado
´CRÓNICA DIARIO AS
Alfredo Relaño | 06/04/2008
Partido raro el de Mallorca, enrarecido más aún por Daudén, cuyas decisiones no contentaron a nadie y fagocitaron el partido. El Mallorca se queja de un gol anulado y de un penalti, jugadas ambas discutibles, dado el tan cambiante criterio de nuestros arbitrajes. Y el Madrid, de la expulsión de Sergio Ramos, que ve la segunda amarilla por ir como una moto a por Navarro, pero frenando justo al final. De hecho no hay contacto. Pero Ramos se lo tiene que hacer mirar. Es su tercera expulsión en esta Liga, octava desde que está en el Madrid. Ahora le caerá un partido. Y sigue con sus cuatro amarillas...
Y el que se lo tiene que hacer mirar es Schuster. Le sustituyó por Diarra, abriendo el boquete por el que se coló el Mallorca y empató el partido y no lo ganó de puro milagro. Explicó luego que es que Diarra estaba calentando, y ante la urgencia mejor sacar uno ya caliente. ¿Y si expulsan a Casillas sale también Diarra? El caso es que luego sacó a Torres, con lo que se perdió un cambio, que quizá se podría haber aprovechado para Robinho, cuyos últimos minutos en Huelva aún están en la memoria. Pero Schuster hizo lo que hizo y movió a piedad ver a Diarra zarandeado con saña en esa zona que no es la suya.
Tuvo mala suerte el Mallorca al final. Una gran chilena de Arango se fue al limbo, Güiza echó al larguero un gol cantado... Así visto, el punto le viene al Madrid como caído del Cielo, aunque sólo hoy se verá cuánto vale. Y el caso es que hasta la expulsión de Ramos el líder se bandeó bien. Sin alardes, pero se bandeó. Pintaba a que podía ganar. Pero la conjunción Daudén-Ramos-Schuster fue demoledora, y el Mallorca es lo bastante equipo como para lanzarse con mucho intención por una brecha así. Se quedó corto, sólo un gol, y esa cortedad permite al Madrid poner buena cara. Al menos hasta esta noche.
CRONICA DE MARCA
Una aparición, causa de la lamentable actuación de Daudén y de la puntería del Mallorca, propició un empate con el que el Madrid puede darse con un canto en los dientes. Los errores ajenos de los otros protagonistas de la película, el Mallorca y el trío arbitral, posibilitaron que el líder se marchase rumbo a la capital con un premio injusto, da igual por donde se mire. Los bermellones, alumnos aventajados a la hora de hacer daño los destinos madridistas, pudieron dejar al Madrid con la cara hecha un sello. Su suspenso lanzando ganchos al rostro rival y la colaboración de Daudén se añadieron al puzzle que se sacó Schuster de la manga en la segunda mitad propiciado por la expulsión de Sergio Ramos.

Daudén Ibáñez, trencilla de turno para la cita, inició la cadena de errores favorables al Madrid. El Mallorca, más tarde, ya en la segunda mitad, no quiso saltarse el guión marcado y se hartó a perdonarle la vida a un Madrid que estaba tambaleando contra las cuerdas, encantado con un punto que le sabe a gloria aunque ofrezca cierta vida a la Liga.
Schuster repitió fórmula para dar una estocada irreal visto lo visto. El Madrid no arrancó nada mal, ofreciendo bastante más de lo expuesto en muchas de sus salidas; pero, esas buenas maneras se borraron de un plumazo por un silbato y el empeño blanco en meterse en problemas con inusitada felicidad. Manzano y el Mallorca, por su parte, volvieron a dar una lección ante el escaparate de vérselas con los merengues. Los baleares mantienen la esencia del fútbol de siempre, ofrecen un papel protagonista a unos costados fundamentales en este juego, y andan por el mejor de los caminos.
Iluminados
El Mallorca, valiente como siempre, guiado por el faro del 'Caño' esperó su momento y, cuando lo encontró, se topó con unas decisiones equivocadas que ya le perjudicaron en el Bernabéu. Daudén anuló un tanto de Fernando Navarro legal que hartó Mallorca. El colegiado aragonés, iluminado, vio una falta de Ramos a Arango antes del disparo de Fernando Navarro que pocos entendieron. El venezolano, incluso, se vio desbordado en la acción por el ímpetu del sevillano. Navarro batió a Iker y, sin explicación, comprobó cómo Daudén impidió que el tanto subiese al marcador. Minutos antes, el línea comenzó maltratando a los de Manzano con un fuera de juego inexplicable. Basinas salió desde su propio campo. Con eso queda todo dicho.
Ante el alboroto, el Madrid encontró un hueco dentro de la polémica para adelantarse después del 'gol imaginario'. Los blancos tiraron del cuchillo de Robben por las bandas. El holandés, junto a Heinze, fue la mejor de las noticias para el Madrid y se creó el tanto madridista de la nada. El zurdo rompió a su par dentro del área y se sacó un centro al área chica que acabó, después de tocar Moyá, en las botas de un Sneijder que no perdonó a puerta vacía. El Madrid, sin hacer ruido, se adelantó y dejó a los baleares aún más angustiados. Una mano involuntaria de Cannavaro al borde del descanso aumentó los sinsabores para un equipo que reaccionó ante la adversidad tras el paso por vestuarios.
Un líder empequeñecido
Los de Schuster guardaron la ropa esperando una contra que acabase con el partido, pero Ramos se empeñó una vez más de sacar a la luz su parte negativa. El sevillano, que pierde los papeles y la cabeza con demasiada frecuencia, dejó a su equipo con uno menos al ver su segunda amarilla. La expulsión de Ramos fue el principio de un fin que no llegó del todo para el Madrid. Los blancos casi ni salieron de su campo con algo menos de media hora por delante. Schuster colaboró.
El alemán se atrevió a colocar a un desdibujado Diarra en el lateral, que no se había visto en otra igual. Minutos después, Bernd reconoció su error y puso a Torres en escena, mandando al africano al centro del campo. Más tarde, se olvidó de Robinho sin mucho sentido. Manzano, en el otro lado, sacó nota una vez más. Metió a Webó por Héctor, dejando bien a las claras el descaro necesario para hacer algo importante.
Borja Valero, con corazón blanco, empató el partido con un disparo con rosca prodigioso, precioso. El canterano madridista igualó el marcador y asustó a un Madrid que se empequeñeció. El Mallorca se hartó a perdonar ante Iker, destacando un fallo clamoroso de Güiza que tocó el larguero cuando el jerezano tenía todo de cara. Los de Schuster escucharon el pitido final y respiraron ante un asedio que mereció mejor premio.
¿cual de los dos ha visto realmente el partido? ayer alguien preguntaba cual de los dos hay que comprar, pues la respuesta es clara: NINGUNO
buenos días y a por el almeria