Elige la vida. Elige un empleo. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige coches, motos, mp3 y relojes. Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa: ¿Burberry’s o mejor Polo? Elige pagar a plazos los regalos de reyes de mamá, papá y el resto de la maldita familia. Elige ir a Pachá o quizás a Kapital, y pregúntate quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá, ver tele concursos que te embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura de McDonald’s, o mejor del Burger King. Elige con quién compartir tu vida, una novia, una mujer con la que seas feliz, que te vacíe la tarjeta cada mes y, aun así, no te des cuenta de lo embobado que estás. Elige lo mejor para tus hijos. Elige la vida.
Pero, ¿por qué querría yo hacer algo así? ¡Yo no sólo elegí vivir la vida, yo elegí algo más, joder!
Y ¿las razones? No hay razones.
¿Quién necesita razones cuando tienes al ATLETI?
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