En la adolescencia formamos pandillas de veraneantes entre las que había abundancia de madrileños y un nutrido grupo de ellos eran colchoneros.
Años después me fuí a estudiar a Madrid y comencé a frecuentar el Vicente Calderón en compañía de mis amigos, que eran unos inchas fantásticos.
En la época de Jesús Gil, que en paz descanse, los colores del Atletico de Madrid tuvieron mucha presencia en Marbella.