mis padres, mis hermanos, mis abuelos. Desde que era un crío me llevaba mi padre a su abono, con mis tiernos dos añitos. En brazos y por la cara hasta que llegó un día que tocó pasar por taquilla en que se me confió mi carnet como a mis hermanos. Mi jefe socio desde el año 40 habla y no para de la gradona del metropolitano.