Estabamos comiendo. Le comenté a mi hijo. ¿Vamos a ver al Atleti al Calderón? Crei que no iba a contestar pero me dijo "No tienes cataplines". Sin terminar de comer viajamos y llegamos por primera vez al Calderón. Verlo de lejos, acercarnos por la M-30. Se cumplió uno de nuestros sueños cual era pisar el Calderón. El partido terminó 0 - 0 y no pudimos cantar ningún gol.