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Palabra de simeone (episodios i a iv)

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venganyvamos el 09-12-2013 a las 18:10:50

Nota : Este hilo es un homenaje al cholo, en el que además del artículo inicial, escrito por Imanol Echegaray de la web (martiperarnau.com), se colgarán noticias, textos, fotos... y todo lo referente a Diego Pablo Simeone.

Palabra de Simeone. Episodio I 

Por: Imanol Echegaray (http://www.martiperarnau.com/?s=Palabra+de+Simeone)  martiperarnau.com 

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Llegó bajo una melodía estruendosa y de película de terror y hoy vive en un jardín de gominolas mientras por la megafonía del Vicente Calderón suena el himno de la Champions. El Manzanares se ve más limpio, las tardes de domingo de fútbol ahora son los sábados, las telarañas del museo se encuentran en la basura. Salvó de la quema a un equipo que se ahogaba en el charco de su desesperación y le predispuso, con lo que contaba, para levantarse de los golpes y prepararse para unas embestidas de un nivel superior al que antes se exigían. Con menos herramientas que otros para intentar escalar a la misma cima del fútbol, allá donde no sólo se consiguen títulos sino también titulares, Simeone ha logrado que, por la sombra y sin aparente ruido, cada vez se hable más y mejor del Atlético de Madrid, que ya no es el ‘pupas’, porque la ‘pupa’ ahora la hace él.

Para llegar al punto en el que se encuentra actualmente el conjunto rojiblanco, las vivencias que Simeone, primero como jugador y luego como entrenador, ha ido viviendo a lo largo de su carrera, han ido construyendo el denominador común que hoy se acrecienta en el vestuario del Calderón. Con la motivación como estrategia del argentino y desde la sensibilidad de una hinchada tan peculiar como la colchonera, el Cholo ha ido calando en todos y cada uno de los jugadores que han pasado por sus manos.

‘’Cuando la vida nos pone retos el ser humano siempre responde, porque en las dificultades somos mejores’’.  No lo dice un psicoanalista ni un filósofo griego. Esto lo dice el entrenador del Atlético de Madrid, que desde que llegó a la capital para hacerse con las riendas de un club a la deriva, supo el desafío que tenía que llevar a cabo. Un equipo en el fondo de la clasificación, sin patrón de juego, con una falta infinita de un líder y con menos sangre en las venas que una industria lechera.

Su llegada, como persona ligada a la entidad y como entrenador, propició que esos jugadores faltos de liderazgo, se echasen en brazos de su nuevo jefe. ‘’El liderazgo dentro de un grupo no se elige, es el grupo el que te lo da’’. Esa clase de persona es diferente al resto. Sus palabras entran en tu mente con la naturalidad de saber que lo que te está diciendo es realmente lo acertado, es la verdad universal. Si un líder te dice que lo mejor es que te ates una roca al tobillo y te lances desde un puente, lo harás. Así es él. Capaz de gestionar a una plantilla a la que le faltan toques para dar un paso más y de lidiar con una directiva que le compra lámparas cuando él pide cómodas. Alguien que no permite bajar los brazos a ningún jugador y que hace sentir tan importante a aquel que juega veinte minutos al mes que aquel que no descansa nunca.

Así, por ejemplo, Raúl García viene a la mente como el máximo exponente de ese liderazgo que Simeone desprende por los poros. Un jugador que ha llegado a ser silbado en el Vicente Calderón y que apenas disputaba partidos de Copa del Rey o intrascendentes de Europa League. El navarro podía ser titular indiscutible en multitud de sitios, pero quizás no estaría tan valorado por un entrenador como en el Atlético. Así, sin levantar la voz y desde el trabajo que exige el míster, Raúl cumplió siempre con su papel cuando la situación requería de su presencia. Estima mucho a Simeone y ha cambiado los silbidos por aplausos en un comienzo de temporada magnífico.

Pero el Cholo entrenador viene de mucho antes de abandonar los terrenos de juego. ‘’Según veía que se acercaba mi final como jugador ya hablaba a mis compañeros como un entrenador. Y lo mejor es que ellos me seguían y aceptaban ese rol’’. Él manda y todos aceptan. No es para menos. Con 24 años ya era capitán de la selección argentina.

La base  principal, que es de lo que hablamos en este texto, por la que al Atlético ahora se le reconocen sus méritos, es el grupo. El vestuario del Manzanares no es una aglomeración de compañeros que entrenan dos horas al día y dejan de verse. Son amigos. Comen juntos, cenan juntos, hacen vida juntos. Se respetan y se ayudan. Y ahí Simeone es el principal artífice. ‘’El grupo tiene que estar contigo, tiene que creerte. Si duda de ti o desconfía, las piedras empiezan a aparecer en el camino’’. La unión del grupo en torno a su persona y la capacidad de tener a 23 egos con hambre de titularidad contentos, hace las cosas más fáciles.

Esta fue el bautizo que Diego hizo a toda la plantilla. El siguiente fue la fe y la convicción. Entró en un vestuario roto y descompuesto quemándose el trasero con los puestos de descenso a la espalda, y fue capaz de convencerles que, yendo partido a partido como si de finales se tratasen, los resultados vendrían y el equipo acabaría donde merecía. ‘’Es la tendencia que preside mi vida: siempre he tenido que remontar ante situaciones adversas’’.

El efecto Simeone, ya no sólo en el Atlético de Madrid, sino en el resto de equipos que ha estado, va más allá de lo meramente futbolístico, algo de lo que ya hablaremos. El factor mental, el principal, el primer episodio del libro que desea escribir, fue este.

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venganyvamos el 09-12-2013 a las 18:11:10
Palabra de Simeone. Episodio II 

Por: Imanol Echegaray (http://www.martiperarnau.com/?s=Palabra+de+Simeone)  martiperarnau.com 

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Una vez recuperado el equipo para la causa, haber dejado atrás los malos momentos e instaurarlo en la paz futbolística, llegaba el más difícil todavía para el argentino. “En los malos momentos es sencillo actuar. Les reúnes como grupo y les conjuras para salir de una situación negativa. El problema viene cuando ganas“. Es por eso que Diego se fija en lo que ha sido para él un modelo perfecto en estas lides. “Guardiola tiene un mérito más allá de construir una entidad en el juego que hizo que su equipo fuera, posiblemente, el mejor que veremos en nuestra vida“. El mérito del que habla Simeone es el hambre de su plantilla. “El éxito, su éxito, no llegó a confundir al grupo“.

Simeone no se esconde. Él es un ganador. Y a raíz de esto llegaron los titulos. “Yo como entrenador quiero jugar para ganar y quiero jugadores que solo piensen en ganar. No deseo futbolistas que prefieren estar en equipos menores para tener más protagonismo“. Precisamente eso, el grupo, es lo más complicado de gestionar para un entrenador. Porque un equipo campeón siempre se rige, de forma equívoca, por un once base. A todos nos viene a la mente el Barça del sextete, el Atleti del doblete o el Madrid de los galácticos. Para el argentino esto son simples conjeturas inertes, va más allá. “Yo en el Atlético he tenido jugadores que protestan porque no juegan. Que discuten y te preguntan qué deben hacer para ser de la partida“. Esos son los hombres que le gustan al míster. “Te despiertan una inquietud de la que el equipo sale beneficiado“.

Además, una de las máximas del cholismo advierte que los miembros que se quedan en el banquillo o en la grada son igualmente importantes que los del césped. En este principio de temporada hemos visto cómo futbolistas de la plantilla pasaban del palco al once titular sin hacer escala en el banquillo. Luchar por tres competiciones, entre las que se encuentra la Champions League, te exige al 100 %. “Los campeonatos no se ganan con once jugadores. Los gana el equipo al completo“. Aun así, entiende cuando un jugador suyo está molesto por no ser de la partida. “A mí no me gustaría que estén contentos los que no juegan“. Pero algo deben tener claro todos aquellos futbolistas que estén a las órdenes del Cholo. Nadie es más importante que nadie. “Ni siquiera el crack del equipo puede pensar eso. El número uno también necesita del equipo para desarrollar su juego y para seguir siendo el mejor“. Así se lo hizo saber a un jugador de la talla de Radamel Falcao. Siempre generoso con sus compañeros.

Sí es cierto que, salvo escasas excepciones, todo equipo tiene un once base del que parten gran parte de los éxitos grupales. Éxitos que no llegarían sin esos miembros que no cuentan con tantos minutos pero que saben de su papel y su rol dentro del grupo. “Me enojo cuando oigo que hay que estar cerca de los futbolistas que no juegan. No estoy de acuerdo con esa teoría. Les convertimos en víctimas y no lo son“. Si bien es cierto, la opinión del argentino, por vivencias propias, le hace ser directo con sus jugadores. ‘’El técnico debe afrontar los problemas. Hablar con el hombre y decirle que no va a jugar y la razón por la que considera que eso es lo correcto’’. El jugador, cree, “agradecerá esa sinceridad’’Pero en lo que de verdad un entrenador se siente realizado, y es lo que ahora le ocurre con el Atlético, es cuando aparece la competencia para ganarse un sitio. La existencia de dos jugadores por puesto de un nivel más o menos equiparable “hace que el grupo mejore y que lleguen los resultados“. Y los resultados llegan. A base de victorias y títulos. Pero eso no es el principal patrimonio del preparador argentino. Él, como siempre, va más allá. “Mi sueño es dejar una marca, no con los títulos que pueda conseguir, sino con lo que transmita a los jugadores, institución y afición”. Y la marca Simeone que hoy preside el buen momento del Atlético ya es historia.

Historia, a pesar que algunos especialistas en materia deportiva han tratado de desbancar en lo que relacionan el éxito rojiblanco con la suerte como compañera. Algo que Diego no compra. “No estoy de acuerdo cuando oigo a la gente hablar de suerte. Creo más en el trabajo, el convencimiento, la tozudez, la capacidad”. Porque el azar te puede hacer una visita en un momento concreto, pero la sucesión de fortuna acaba siendo buscada. “A uno, por ejemplo, le pueden pitar un penal si defiende muy atrás. Pero si ataca, tiene la pelota y busca el gol, tiene más posibilidades de recibir la suerte de los once metros. Es pura lógica”El libro, su libro, dentro del Atlético se escribe con calma. Si primero hablábamos de cómo con su liderazgo cambió la mentalidad de una plantilla, ahora tornamos la conversación en su gestión con una plantilla de 23 jugadores en la que sólo once juegan. El modelo en cuanto al juego del argentino ya vendrá, porque ya lo dice él: “Hay que ir escalón a escalón. Si queremos subir cuatro seguidos, nos caeremos”. Partido a partido, filosofía cholista.

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venganyvamos el 09-12-2013 a las 18:11:31
Palabra de Simeone. Episodio III 

Por: Imanol Echegaray (http://www.martiperarnau.com/?s=Palabra+de+Simeone)  martiperarnau.com 

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Hemos hablado de su filosofía, de su manera de llevar una plantilla en cuanto a lo mental y cómo ha cambiado la cara a un equipo enfermo. En este capítulo del ‘libro Simeone’ nos centraremos en la visión del técnico hacia alguno de sus futbolistas. Siento mucha alegría por el esfuerzo que hacen los jugadores, no es fácil ganar y seguir ganando, pero no pensamos más allá del partido a partido. Vivimos el momento con la intensidad que se merece, aunque no tenemos la posibilidad como otros de terminar el partido con tranquilidad“. Así se expresa un entrenador que sigue haciendo lo imposible en el banquillo rojiblanco. Además, no esconde su secreto: ‘’Hay que saber encontrar las virtudes del jugador y disimular sus defectos’’. Esta frase nos puede llevar de inmediato al momento en el que ahora se encuentra el Atlético de Madrid. Un equipo que él mismo reconoce como ‘’pequeño con respecto a otros’’, pero que juega como si pudiese ‘’ganar a cualquiera’’Desde el sentimiento de pertenencia y tras supeditar el individualismo de cada miembro de la plantilla al colectivo, Diego ha generado una plantilla ganadora. ‘’Creo en el trabajo individualizado con los futbolistas. Si veo que mejoran, ese título es más importante’’. Pero no se olvida de su afición: ”Vivimos con alegría el momento. Estar donde estamos nos llena de orgullo. Lo bonito es ver a la gente contenta por la calle”. Con sus jugadores siempre ha sido práctico y, al menos de cara al exterior, nunca ha tenido una palabra o gesto despectivo hacia ningún miembro del club.

A día de hoy, ver cómo Diego Costa se ha convertido en uno de los futbolistas más determinantes del fútbol europeo habrá abierto la boca a más de uno. Impresionados por cómo un hombre que vivió a la sombra de Radamel Falcao ha despegado de una forma tan asombrosa. No al Cholo.‘’Cuando le vi entrenar con el grupo me quería morir. ¡Qué bárbaro! ¡La rompía! ¡Era imparable! Lo que ahora ve todo el mundo cuando juega él, ya lo hacía en los entrenamientos’’El brasileño, eso sí, tiene tantos adeptos como críticos en el mundo del fútbol. Su juego, en ocasiones pasado de vueltas, genera temor y odio a partes iguales en los rivales, pero Simeone lo ve de otra forma. ‘’Diego Costa transmite una fortaleza que contagia al grupo de una forma desmedida. Su forma de caminar en el campo es la manera de decir que está a tope’’. Y además, no para de aconsejarle para que mejore cada situación. ”Diego, aparte de por los goles, está creciendo en los apoyos, la recuperación del balón… Y eso genera que el equipo juegue mejor”Es evidente, a fin de cuentas, que el entrenador argentino tiene una predilección más que notoria hacia el delantero. No es para menos, entrando en las comparaciones en la forma de juego que ambos han tenido en su trayectoria profesional. ‘’Hay quien dice que juega al límite. Curiosamente eso también lo decían de mí’’Y de delantero a delantero, se deshace en elogios a partes iguales con David Villa. Un futbolista que no estaba viviendo su mejor época de cara a puerta y que, tras vivir a la sombra de Messi, ahora le ha tocado un plan inesperado, hacerlo a la de Costa. ‘’Villa se predispone a aceptar las necesidades del equipo por delante de las suyas como goleador que es. Y eso es extraordinario’’. Es por esta razón por la que Diego Pablo le tiene un cariño especial: ‘’Es fundamental sentirse involucrado, que se entreguen de pleno en el proyecto’’Y así pudimos ver al Guaje en el Santiago Bernabéu. ‘’Me emocionó ver a Villa contra el Real Madrid. Hizo un partido enorme desde lo táctico y desde lo técnico’’. Porque para el Cholo, más allá del futbolista, está el hombre, y David desde el primer momento le ganó. ‘’Cuando me senté a charlar con él en San Rafael me dijo tres o cuatro cosas que me hicieron ver que ya era parte de lo que teníamos. Que era un hombre’’.

Una de las miradas y, quizás más críticas, que se ciernen sobre Simeone es el tema de Óliver Torres. Para el argentino la teoría es clara. ‘’Si miras lejos, no ves el paso inmediato y tropiezas. Hay que ir despacio, que no lento’’. Y deja un mensaje al joven canterano para que tenga paciencia. ‘’Aunque sus características sean diferentes, Óliver debe mirarse en el espejo de Koke. Un futbolista que está enorme pero que aún tiene que pulir defectos’’. A Jorge Resurrección le han hecho falta tres años para sentirse importante en el Atlético de Madrid. Y al fin lo es. Diego se deshace a la hora de hablar del madrileño. ‘’Ve el futbol de una manera que no lo ven los demás. Es natural. Además, le puedes ayudar poniendo a su lado a gente que se mueva, ya que no es rápido corporalmente, pero sí de mente’’. Un futbolista que le encandiló desde antes de hacerse con las riendas del vestuario. ‘’¿Quién es ese pibe bajito que juega tan bien?’’, llegó a preguntar a Germán Burgos vía telefónica. ‘’Es casi perfecto técnicamente y perfecto a balón parado’’Pese a todo, el joven centrocampista tiene la puerta abierta con trabajo y resultados. ‘’Si me das diez minutos buenos, mañana tienes veinte; pero si me das veinte malos, mañana no los tienes’’. Aunque no cabe duda de que la lucha por un puesto, al menos en estos momentos, se antoja complicada. ‘’Poner a Óliver significaría sacar a Koke, Arda o Costa, y eso es algo imposible a día de hoy’’.  Otro de los mandamientos por excelencia del Cholismo es el orden: ‘’Creo en el orden antes que nada y por encima de todo. El orden es una manera de vivir en la cancha’’. Y ahí, en esos límites, vive Gabriel Fernández, al que considera ‘’irremplazable’’‘’Gabi es un jugador para el que no tenemos reemplazo en la plantilla. Es el corazón del equipo’’. Por algo es el capitán. Un amante de sus jugadores. Eso es Simeone, quien considera que ‘’los partidos hay que jugarlos con el cuchillo entre los dientes sobre el terreno de juego’’. Una premisa que, por ejemplo, ha seguido a rajatabla Arda Turan. Un futbolista que llegó de Turquía con fama de pelotero pero sin ninguna intensidad y que con el argentino en el banquillo se ha transformado por completo.‘’Poner el ego a servicio del colectivo’’. Mientras, Adrián, perdido en la sombra de lo que fue el primer año, empieza a recuperar poco a poco ese juego que le hizo indiscutible. ”Si se queda sentado a mi lado es muy difícil que mejore. La única manera de que crezca es darle minutos para que demuestre que es un jugador diferente”

Su boca se llena de halagos hacia los suyos. Los mismos o más que él merece. Pese a todo, siempre ha sido consciente de la mente del futbolista porque él también lo ha sido. ‘’La clave para mejorar es dar espacio a la gente, darles confianza y no fiscalizarles’’Simeone. Aire fresco para los banquillos y una bendición para el Atlético y para algunos futbolistas que, sin ser los mejores en su puesto, juegan con la sensación de serlo.

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venganyvamos el 09-12-2013 a las 18:11:59
Palabra de Simeone. Episodio IV

Por: Imanol Echegaray (http://www.martiperarnau.com/?s=Palabra+de+Simeone)  martiperarnau.com 

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A nadie puede sorprender el premio a mejor entrenador de la temporada 2012/2013 entregado por la Liga de Fútbol Profesional a Diego Pablo Simeone. Su trayectoria casi inmaculada al frente de la nave rojiblanca le hace merecedor y valedor de un título individual y personal que el argentino no vende como tal. “Quiero agradecérselo a mis jugadores, que con su esfuerzo y compromiso me han permitido tener este premio”. Esa es la clave del Cholo, el compromiso. “El esfuerzo no se negocia”. En los días de transición entre su adiós como futbolista profesional y su hola como técnico de un club, Diego pronunció unas palabras que le salieron de dentro.”Aunque estoy muy contento con lo que di, siempre pensé que podía haber hecho más”. Sentencia firme y definitoria sobre el hombre que nunca está contento con los resultados, aunque estos brillen en el sobresaliente.  La transmisión del intenso e inconformista jugador le ha llevado al banquillo para trasladárselo a sus pupilos para que siempre salgan con el cuchillo entre los dientes, sea quien sea el rival que está enfrente. Y con la táctica de “partido a partido” está focalizando el esfuerzo de los suyos a noventa minutos para cumplir unos objetivos. Si algo ha dejado claro a un club que deambulaba por la cuerda floja cada año es que, desde la humildad, “el corazón iguala al presupuesto”. Tanto es así que, desde la sombra, los rojiblancos se mantienen arriba en la clasificación española y en Europa. Algo a lo que Simeone trata de restar importancia: “El campeonato es aburrido, el Real Madrid estaba mal y va tercero a pocos puntos”.  A pesar de lo que algunos quieran vender como algo más que una realidad en la pelea por el título, Diego lo tiene claro: “Nosotros vamos segundos dando el máximo de lo que tenemos, en cuanto bajemos un poquito dejamos de estar ahí”. De ahí su mensaje de tranquilidad a la hinchada: “No se le puede mentir para que se entusiasme y que después, cuando quedemos terceros, parezca un fracaso”Una posición, la tercera, que cataloga como un “éxito para el club”, teniendo en cuenta “las diferencias entre los dos primeros y el resto”. Y un éxito que radicaría en una máxima del argentino: “Queremos llegar a ser un equipo molesto, para que jugar contra nosotros no sea fácil”.  Mención aparte merece el esfuerzo que sus hombres realizan para convencer a entrenador y afición. “La gente se siente identificada con el Atlético porque ve que con esfuerzo se pueden conseguir cosas”. Una máxima del cholismo que, por ahora, nadie ha puesto en duda ni en el vestuario ni en la calle.

Pero Simeone va más allá de un entrenador que cambia la mentalidad de sus jugadores. También les hace mejores. Entrena. Y eso, hoy en día, no es tan fácil de ver. Él no se considera “ofensivo ni defensivo”, solo un técnico que “quiere ganar y hace todo lo posible para lograrlo”. Desde un modelo de juego definido y automático hasta jugadas ensayadas a balón parado que, junto a sus ayudantes, diseña constantemente. Unos ayudantes, como Germán Burgos u Óscar Ortega, de los que también se acordó al recibir el premio de la LFP.  Es en la forma de jugar de su equipo donde se diferencia de muchos entrenadores hoy en día. “Jugar bien es saber a lo que jugamos. El convencimiento siempre le gana a las formas”. Unas formas en las que “siempre tienen que jugar los mejores”, pero con un matiz, “que interpreten que primero está el equipo”. Otra de sus máximas: “Poner el ego al servicio del colectivo”.

Así es Simeone sentado en un banquillo. El gran olvidado por la FIFA en los nominados a mejor entrenador de 2013, dicen unos. Él es un ser altamente competitivo. “Si no estoy entre los diez mejores entrenadores es porque tengo que mejorar”, dijo hace un año.  Pero su mayor reconocimiento se ve “dentro del campo”, cuando sus jugadores le ‘”muestran lo enseñado en el entrenamiento”. Ahí se siente el mejor. Porque ve a la gente feliz. Y él se siente representante. “Para cambiar la camiseta del Atleti al final del partido, el rival tendría que darme dos. La mía vale más”.  Diego Pablo Simeone es el escudo, el orgullo y el carácter. Es la recuperación de un amor propio que, salvo en contadas ocasiones, parecía ajeno al Vicente Calderón. 

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venganyvamos el 09-12-2013 a las 18:22:27

Diego Simeone, a fondo

Una charla bien futbolera con el técnico argentino con mayor prestigio en Europa. Su método, los nuevos objetivos, el fenómeno Messi, la Selección, la vida lejos de la familia.

 


-Flaco, te tengo que contar que me llamaron del Atlético de Madrid. Quieren que sea el entrenador.

-¿En serio? ¿Y te va a tocar dirigir contra Messi y contra Cristiano Ronaldo?

-Sí, claro, pero tengo que irme a vivir a España.

-Pero vamos a poder ir a ver algún partido, ¿no?

Se hace un largo silencio. De un lado papá Cholo, feliz y afligido a la vez. Del otro, el pequeño Giuliano, de 9 años, el menor de sus tres hijos. Hay pocas cosas más gratificantes que alcanzar objetivos profesionales largamente soñados. No hay nada más doloroso que perder el “día a día” con los seres queridos. Pocas llamadas como la del Aleti para acelerar el galope del corazón. Ninguna angustia comparable al dolor que le podemos generar a nuestro hijo. A un chico de 9 años, con su cabeza de 9 años, con sus fantasías e inquietudes de 9 años.

Se hace un silencio de varios segundos. Giuliano encaja las piezas en su cabeza.

-Pero entonces, si ganás, no vas a volver más.

El Cholo podría haberse puesto a llorar, pero prefirió el silencio perplejo. Fue lo que le salió. “Ahí me mató, no supe qué decirle”, admite que sintió. Porque en el fondo, él sabía, estaba convencido –intuitivo como se reconoce– de que iba a su querido refugio Colchonero a ganar. No le importaba que el equipo se arrastrara por el puesto 11 de la tabla apenas 4 puntos por encima de la línea de flotación (descenso), que viniera de ser eliminado de la Copa del Rey por el modesto Albacete de la Segunda B. 

Tozudo y obsesivo, a gusto en la adversidad, la pregunta de su hijo menor le sacudió los cimientos emocionales. No podía decirle que iba a perder, a probar, a ver qué pasaba. A pesar de tener todo en contra, no dudaba de que iba a ganar, como en la temporada 1995/96, cuando desde su temperamento condujo al Atlético de Madrid a conquistar la única Liga en 36 años, con 37 presencias y 12 goles (fue el segundo artillero del equipo), y unos días después sumar la Copa del Rey para transformarse en el primer conjunto español en lograr el doblete.

Ahora, una cosa es tener piel con un club, percibir la comunión con el hincha, anticipar la energía que generará ese reencuentro cantado, y otra es levantar tres Copas en un año y medio. Y no cualquier Copa. Y no de cualquier manera. Una Europa League ¡con 9 victorias consecutivas en cruces eliminatorios!; una Supercopa Europea aplastando 4-1 al Chelsea de chequera fácil de Abramovich y una Copa del Rey superando en la final al Real Madrid de Mourinho en su propia cancha para cortar la peor racha en el derby de Madrid: 14 años y 25 triunfos sin triunfos del Aleti. Esto sin contar que le dio pelea a los dos gigantes en la Liga para terminar detrás de ellos con 76 puntos, cifra no alcanzada por ningún tercero en España en los últimos 15 años.

El Cholo podrá ser adepto enfermizo del verbo “ganar”, optimista por naturaleza, pero en esos segundos eternos en que no sabía si llorar o abrazar a su hijo menor, no pudo haber imaginado tanto, no pudo haber volado tan alto.

-¿Te sorprendiste por sacar tan buenos resultados en tan poco tiempo?
-Uno siempre va en búsqueda de lo mejor y se ilusiona con lo mejor. Pasó algo extraño: encontramos un plantel entregado, necesitado de un camino. Y con buenos jugadores.

-Está bien, pero ibas en el avión a España...
-(Interrumpe) Yo sabía que me iba a ir bien, tenía una energía positiva. 

-Porque era el Atlético...
-Porque esto que me está pasando lo quise siempre. Lo busqué. En mi segunda etapa en el club me quedaban 6 meses de contrato, ya el entrenador no me ponía, Fernando Marín me insistía una y otra vez para venir a Racing, y uno siempre busca estirar la posibilidad de jugar porque se siente competitivo, entonces como nunca me gustó estorbar en el camino de los objetivos en común, pensé que si quería, el club me iba a teminar renovando para darme la posibilidad de retirarme ahí porque soy Simeone y nada más. Y luego quizás me darían un cargo para entrenar a los chicos y que me fuera haciendo. Todo eso no me gustaba. 

-No querías dirigir por la chapa.
-Claro. Y pensé: yo voy a volver al Atlético por lo que sea como entrenador, no por lo que fui como jugador. Y, como no soy tonto, también sabía que la posibilidad me la iban a dar cuando el club estuviera en un momento difícil. Iban a traer al ex jugador convertido en entrenador para que se la jugara. Entonces, me quedaban seis meses de contrato y razoné: termino mi carrera en Racing, que es lo que deseé toda mi vida, juego un año y medio más, estudio como entrenador, que ya lo estaba haciendo en Madrid, y la posibilidad me va a aparecer.

-Fue así: te llamaron en emergencia.
-Absolutamente, a cuatro puntos del descenso. Yo digo que hay cosas que se sienten, ¿no? y si uno puede transmitir que quiere estar en un lugar es muy difícil que las cosas salgan mal.

-Pero tres títulos en un año y medio deben haber superado tus expectativas...
-Hay entrenadores que ganan mucho: Guardiola, 6 títulos en un año, el Bayern hizo triplete... Con toda la humildad, creo que trabajamos bien (risas). Igual, atento: el triunfo a veces te coloca más cerca de poder equivocarte. Del fracaso es mucho más fácil salir.

-¿Son parecidos el Atlético y Racing?
-Y sí, sí, porque hay un seguimiento incondicional de la gente, una necesidad de salir campeón, históricamente siempre nos costó, el hincha es parecido, el Atlético siente que puede ganar como el Barcelona. ¡El hincha, eh! En la final contra el Madrid nos decían “Cholo, hay que ganar sí o sí”, y ¡hacía 14 años que no le ganaban! O te dicen: “¡Hay que entrar en la Champions!”. Y en 110 años de historia, el Atlético entró 8 veces a la Champions.

-¿Cómo motivás después de ganar?
-Hay una sola motivación, que es la que mantiene vivo a cualquier plantel: superar la competencia interna. Si no hay competencia interna, muere el plantel. Es la única situación que fortalece al entrenador después de ganar. Que los dirigentes compren y potencien al grupo. Competencia interna. Es como en cualquier trabajo: si te traen uno que trabaja bien, el culo se te hace así de chiquito; si no te traen competencia, vos hacés lo que querés.

 

Ya está. Es el Cholo de siempre. El de acá. Uno imaginó que por ahí se había mareado con las vueltas olímpicas, que se la había creído, que aún estaba allí arriba, a donde lo habían arrojado sus jugadores tras la última conquista, pero comenta que se te hace “así de chiquito”, acompañando el gesto con sus dos manos entrelazadas, y el prejuicio se va solito por donde entró. Ningún crème de la crème europea, el Cholo de barrio, el del cuchillo, vestido al ras del cuerpo como nos tiene acostumbrado, generoso en casi dos horas de entrevista para contar sus peripecias en Europa, en donde se ha ganado un lugar como el técnico argentino de mayor prestigio. Lo que no consiguieron ni Menotti ni Bilardo ni Basile ni Griguol ni Ramón Díaz ni Passarella ni Bianchi ni Pekerman y sólo parcialmente Marcelo Bielsa (aunque sin títulos): ser campeones y reconocidos como integrantes de la elite.

-¿Este Atlético de Madrid es el equipo que te representa más fielmente?
-Ehhh, nos vamos acercando a lo que queremos, pero no me olvido de Estudiantes, que sigue siendo el equipo que logró plasmar absolutamente lo que creo del fútbol, con el que más identificado me sentí: practicidad, compromiso, esfuerzo colectivo, talento, simpleza.

-Te lo decíamos por ganarle la final al Real Madrid con todas en contra.
-Fue una película, una película con el mejor final. Yo comparo ese partido con el que le ganamos a Boca con Estudiantes en 2006, y lo hablábamos en la previa: Estudiantes llevaba 10 años sin ganarle a Boca, encima arrancamos 1-0 abajo y lo pudimos dar vuelta con una actuación extraordinaria. Tuvimos la suerte que hay que tener, pero yo digo que los palos juegan, son parte del campo, si los palos no están, las redes no se pueden colgar (risas)…

-Una salvada la festejaste como un gol...
-¡Y cómo no lo voy a festejar! (se entusiasma). Es fútbol. Aparte, nos habíamos presentado en ese partido con un peso muy grande. El día anterior veía a los jugadores cargados, era difícil entrenar, no daban ni dos pases seguidos. Es muy difícil cuando perdés continuamente.

-El peso de la paternidad.
-Claro, con las diferencias técnicas que hay, vos hoy jugás 10 partidos contra el Real Madrid y es normal que pierdas 8. Obviamente que no te presentás a ningún partido para perderlo, pero somos de fútbol y tenemos que hablar con la realidad. Y la realidad es que ellos son mejores que nosotros, y por eso están más cerca de ganarte, ¡que no quiere decir que te van a ganar, ojo! Y ahí apareció lo que tiene este equipo. Veníamos de perder contra ellos un partido de Liga por asustarnos. Cuando terminó el partido, el profe Ortega me comentó: “Me quiero matar, a estos no les ganamos nunca más”. Y me acuerdo que le dije, textual: “Vas a decir que estoy loco, pero lo único que espero es encontrarlos en una final; no me preguntes por qué, pero una final se la ganamos”. Esto fue en diciembre del año pasado.

-Se te hizo agua la boca cuando supiste que te tocaba el Madrid en el Bernabéu...
-En eso tenés poca participación: el Bernabéu alberga 90 mil personas y el Calderón, 45 mil. Un tema económico. Yo le preguntaba a la gente del Atlético. “Está bien, vamos al Bernabéu, ahora, ¿en qué banco vamos a sentarnos?”. El Madrid va al local porque tiene más historia en la Copa. Vale. “¿Quiénes van a administrar las entradas?”. Los del Madrid. Vale. “¿Los alcanzapelotas también tienen que ser del Madrid? ¿Vamos a jugar en campo neutral o de visitantes?”. Querían poner los 12 ellos, al final pudimos poner 6 pibes nuestros. En España no evalúan eso, pero pará, si no éramos visitantes.

-Claro, vos venís de Bilardo...
-De Bilardo, no; vengo del fútbol. La final debe ser en campo neutral. Tampoco nos querían dejar practicar el día anterior, decían que se iba a arruinar, nos querían primerear en todo.

-¿Le transmitís esas cuestiones al plantel?
-Pienso que el comportamiento de los jugadores es una consecuencia de quien los conduce. Es fundamental que ellos vean que tengo seguridad en mí mismo. Si yo dudo, ellos no deben darse cuenta. Ehhh... esto es fútbol, los que juegan son los jugadores, pero el trabajo te da tranquilidad y yo estaba tranquilo y optimista porque entre el lunes y el martes había encontrado el equipo. Y eso les transmití. Tuvimos charlas individuales, hicimos un video importante en la previa, y lo determinante del partido iba a ser cómo responder al gol que podíamos hacer y al que podíamos recibir. Ahí estaba el quiebre: si nosotros metíamos el gol, nos asustábamos y nos metíamos atrás, moríamos; y si al gol de ellos te asustás, te matan igual. 

-El Madrid venía golpeado...
-La única opción de ganar algo en la temporada era la Copa del Rey. Se concentraron un día antes, cosa que no hacen habitualmente.

-¿Qué les dijiste en la arenga del alargue?
-En los últimos 5 minutos de los 90 tuvimos tres corners seguidos y por primera vez desde que los enfrentaba percibí que ellos tenían miedo. Se dio justo debajo de nuestra gente y... cuando se viene el gol, para un lado o el otro, se siente. Y en ese momento se sintió. Por eso lo único que les dije fue que siguieran insistiendo, les repetí diez veces que estábamos mejor que ellos, que creyeran en mí, que íbamos a tener una oportunidad, que estábamos mejor que ellos, cada vez más, cada vez más, hasta que se generó una situación que te pone los pelos de punta y… nada, salieron, y lo mejor que hicimos fue el suplementario.

-¿Qué se siente ganarle una final al Real Madrid en su estadio?
-Sensación única, eh... terminó el partido y me quedé sentado mirando el espectáculo. Igual me venía pasando algo extraño en las anteriores consagraciones. No terminaba de disfrutarlo. En lugar de celebrar el éxito pienso más en lo complicado que será que vuelva a conseguirse y en el esfuerzo tan extraordinario que habrá que hacer de nuevo. Obviamente que será difícil de repetir. Hoy es más difícil competir con el Madrid y el Barcelona que cuando ganamos la Liga en el 96: hicimos 76 puntos y quedamos a 24 del campeón.

-¿Es imposible ganar la Liga?
-Hoy, sí. Yo podría hablar para contentar oídos “bueno, vamos a buscar”. O decir la verdad.

-Es más accesible la Champions que la Liga.
-En partidos de ida y vuelta todo puede pasar, aunque hablamos de los equipos más fuertes de Europa. Después de no ganar en los últimos dos años, el Barcelona fue a buscar a Neymar y nosotros el año pasado nos reforzamos con el Cata Díaz por un millón de euros… con todo el respeto por el Cata. Además, no tiene nada que ver la necesidad del hincha con la del club. El hincha quiere salir campeón; el club necesita objetivos. El nuestro es entrar en Champions, sino, no te podés potenciar.

-Porque no entra plata.
-Claro: por participar en Champions te entran 20 millones de euros de una.

-¿Y en la Europa League?
-Nosotros fuimos campeones ganando todos los partidos, que te da más plata que si pasás por penales, y en total el club recibió 8 palos.En la Champions son 20 millones de entrada y después, si pasás, te van dando más. Vos no les podés decir a los jugadores: “Queremos solamente entrar a la Champons”. Ahí tenés que encontrar el equilibrio entre lo que te va a hacer crecer como institución y los resultados deportivos. Porque si nosotros nos queremos acercar a competir con el Madrid y el Barcelona necesitamos más plata, no nos engañemos. Ojo: tampoco te voy a jugar la Copa del Rey para perderla. 

-¡Qué problema!
-El año pasado nos invitó la UEFA a Suiza, donde se juntan los mejores entrenadores de Europa (ver foto) y se planteó el tema de que el ganador de la Europa League entre directo a la Champions. Fíjense que en nuestro primer año, nosotros íbamos avanzando en Europa League y al mismo tiempo subíamos en la Liga con chances de entrar a la Champions siguiente. Estábamos en semifinales y los jugadores, se pueden imaginar, querían ganarla, pero a la vez el club te presionaba todos los días, te decía que lo único que le interesaba era entrar en Champions. Por los 20 palos. De mi lado no era sencillo, porque luchabas contra el club, que te exigía una cosa, con tus deseos de ganar como entrenador y con convencer a los jugadores de que podían hacer las dos cosas. Por eso planteamos el tema en esa reunión: “El club está en semifinales de Europa Legue, ¿quiere ganarla o no?”. Y, la verdad que no (levanta la voz), porque tiene que pagarte los premios por salir campeón y encima, como te saca energía en la Liga, por ahí no entrás en Champions.

-¿Hasta qué hora tenés?
-No hay problemas, dale, pregunten.

 

ASI SE GRITA un gol decisivo. El Cholo ganó tres títulos en el Aleti en un año y medio.

No para un segundo, al Cholo se le amontonan las palabras al salir de la boca, hay que poner semáforos para evitar colisiones. No da la entrevista por compromiso, se nota. Lo único que tiene de diferente es el pelo más largo. Cuenta que se animó a este look al aceptar una sugerencia de su peluquera habitual. Y cuando le preguntamos cómo seguirá, frena unos segundos y responde mientras larga la carcajada: “Ahora me lo voy a dejar como el Conejo Tarantini”.

Natalia Simeone, hermana, abogada, representante y anfitriona de la oficina de Puerto Madero en la que se ha pautado la cita, se acerca con café, agua y unos trocitos de chocolate. Luce una melena rubia enrulada digna de Tarantini (“Todo natural, todo mío”, aclara), así que vaya uno a saber...

-¿En qué creciste en España?
-Las experiencias te hacen leer mejor las situaciones, o tomar decisiones más concretas y en estos siete años me guío mucho por lo que veo, por cómo se dice… por la percepción, soy muy intuitivo, y hoy no dejo pasar nada porque después se arma la bola. Antes de jugar la final de la Supercopa no me gustaba el comportamiento de dos jugadores. Fui y les dije lo que pensaba, sino después te lo reprochás. Ahora, cuando veo algo, lo digo. Antes dudaba más: ¿será el momento o no será? Creo que cuanto más espontáneo soy, mejor resulta todo.

-¿Estás más tranquilo o seguís igual?
-A mí me decían que estaba muy acelerado y mirá a Mourinho, a Guardiola, por momentos están tranquilos porque ganan todos los partidos, cuando el equipo gana a mí también me ves más tranquilo, pero miralo a Mourinho que te grita un gol arrodillado en la Champions contra el City en el segundo partido. Allá tampoco le dan bola a eso, pasa desapercibido.

-¿Te sentís más tranquilo internamente?
-Siento que he evolucionado, ahora por momentos lo vivo mejor, por momentos (risas). El de Catania para mí fue un paso de equilibrio, porque dentro de la voracidad y la juventud que uno tiene como entrenador siempre mira para adelante, quiere ganar, generar más ataque y después te vas equilibrando. Más allá de que apenas arranqué en Racing peleamos por no bajar, siempre tenía la aspiración de salir campeón y a Catana fui con otro objetivo, con un lazo al cuello y se viven otras sensaciones. Me sirvió para crecer desde el equilibrio, en la parte defensiva, no estaba acostumbrado a jugar con 5 en el medio y hoy me adapto bastante.

-También debe haber servido para equilibrarte vos: habías arrancado con todo y agarraste un bache, entre el último puesto con River y tu paso irregular por San Lorenzo.
-Los entrenadores tenemos momentos. A mí me pasó todo muy velozmente, debuté en el 2006, todavía no llegué a 10 años y nos tocó ganar en Estudiantes, en River, salvar al Catania, salvar a Racing, meter a San Lorenzo en la Sudamericana, y evidentemente te comés un golpe en algún momento, porque vas muy rápido. Creo que ese golpe de River nos fortaleció y nos hizo entender que en un momento uno tiene que bajar para volver a subir. Eso pasó.

-¿Te dolió el descenso de River?
-Obvio, ¡cómo no me va a doler! Más vale.

-¿Te sentís en parte responsable, por ese último puesto en el Apertura 08?
-Con la responsabilidad de haber dirigido 14 partidos dentro de los 116 que incluyeron el descenso.

-En River podrías haber seguido hasta el final del torneo y te fuiste en la fecha 14.
-En eso me equivoqué, seguramente, y la otra es que empatamos mucho.

-¿Disfrutaste el descenso de Independiente como hincha de Racing?
-No, no es bueno para nuestro fútbol que falten los equipos grandes. Te hablo desde el fútbol, yo soy fútbol, eh, más allá de ser hincha de Racing y viviendo afuera no es bueno que los equipos importantes no estén, nos alejamos de lo que siempre tuvimos: equipos importantes compitiendo en el mundo.

-¿Esperabas que aquel compañero con el que llegaste tarde a tu primera práctica con el juvenil le fuera tan bien como técnico?
-Absolutamente, nada es casualidad. El Turco (Mohamed) es un ganador, un tipo inquieto, le gusta mejorar. Nos saludamos por chat, nos felicitamos por los objetivos logrados y esta muestra de afecto incondicional por el club del cual es hincha lo describe como hombre.

-Vos estabas seguro de que ibas a llegar al Atlético, ¿qué otro equipo vas a dirigir?
-Considero que con el tiempo, una etapa por Italia me va a tocar vivir, porque aparte me gusta Italia, y ahí tengo que hablar de los equipos en los que jugué: Inter o Lazio.

-¿También tenés la certeza de que te va a tocar la Selección?
-Es una posibilidad, aunque con cuanta mayor experiencia llegues, mucho mejor. No me apuro. Considero que la Selección es un lugar diferente, único, no es para ensayar.

-Pero te va a tocar...
-Hoy está Alejandro (Sabella) haciendo las cosas muy bien. Yo tengo 43 años, y espero dirigir al menos hasta los 65. Si me llega a tocar a los 60, bienvenido sea.

-Como Del Bosque o Aragonés en España.
-¿Por qué no? Si estás preparado, si te aggiornás continuamente, es el mejor momento. Yo trato de vivir cada día como arranqué, con esa alegría y entusiasmo por transmitirles mis ideas a los jugadores.

-¡Hasta los 65 por lo menos!
-Y… sí, me gusta, el fútbol es mi vida. Les doy un título: “El fútbol es mi vida”.

-Es tu vida, ¿pero te desconectás a veces?
-La parte del entrenador es hermosa y dura a la vez, porque es difícil desconectarte. Yo voy el martes al cine, el jueves tengo partido de Europa y de repente la película se pone aburrida y me aparecen los jugadores en la pantalla. Pensás: cómo lo engancho a este, cómo lo redoblo por aquel lado. Es difícil.

-Y ahora, en vacaciones, ¿te fuiste a una playa, te desenchufaste?
-Las vacaciones las paso acá con mis hijos. Al no estar con ellos los 10 meses posteriores, intento disfrutarlos el tiempo que me dejan, porque también tienen su vida: van al colegio, a entrenarse. Estos meses, igual, son los peores para descansar, porque vas construyendo el plantel y se define todo. Sale un nombre, te volvés loco, preguntás a los directivos qué pasa, “¿hay algo, no hay nada?, vamos por acá, vamos por allá, estamos cerca, queremos a este, llamá al otro, ojo que se abrió una puerta allá, no esperes tanto porque después este se va a ir”, ufffff, terrible… (suspira).

-Tuviste a Falcao en River, ¿imaginabas que podía ser el monstruo que es hoy?
-El marcaba una tendencia que se estaba construyendo, un jugador diferente, eh. Vi un chico que con el tiempo evolucionó un montón, pero al mismo tiempo todo lo que le sucede, él lo busca, no es casualidad. Es el mejor espejo para mostrar a los chicos que quieren crecer.

-Todos buscan mejorar, ¿o no?
-Pero hay distintas maneras. Vos podés buscarlo sentado en tu casa mirando televisión. Si yo entreno como hay que entrenar pero no tengo los cuidados de la vida personal, de cómo se come, de si me tengo que contratar un fisioterapeuta... O sea: ves a los mejores, a Messi, Ronaldo, Falcao, y juegan todos los partidos. Y decís: ¿es normal que jueguen siempre? No. No es normal. Los tipos viven para ellos.

-¿Qué es lo más importante de Falcao?
-El querer ser mejor día a día. En cuanto al juego, es un rematador. Lo mejor que nos pasó es poder explotar como equipo a un rematador como él. Jugábamos para Falcao. No hay delanteros como él. Hoy gira cada vez mejor. Y eso se hace con entrenamientos, con insistencia, con buscar los movimientos, con explosión, con fuerza de piernas. No es: “me quedo girando tres veces en las prácticas y listo”. No.

-¿Te ves reflejado en él por esa búsqueda?
-Desde el querer mejorar sí. Yo intenté siempre pulir mis virtudes y esconder mis defectos, y creo que el jugador importante es el que logra eso, todos tienen defectos y virtudes.

-¿No le aconsejaste que fuera a un club top?
-No me pidió consejos. Aparte, yo digo que con la gente que conviviste y te dio todo, no hay reclamos, no hay preguntas.

-Reclamos no, sugerencias por su bien.
-Nada, yo me comporto así: si Pepe (señala a Pasqués, su jefe de prensa) mañana me dice que tiene que irse a trabajar a otro lado, bárbaro. No lo juzgo ni le digo “te equivocás”.

-¿Ves a Argentina para ganar este Mundial?
-Tenemos lo más importante, que es el gol, el desafío es compensar ese gol porque me imagino a Alejandro pensando cómo hacer para poner siempre a los cuatro juntos.

-¿Vos armarías el equipo a partir de Messi, Higuain, Agüero y Di María?
-Es muy fácil decir desde acá: poné a estos 4 siempre. Es como cuando juego contra el Real Madrid y me dicen: “Andá a apretarlo bien arriba”. Es injusto. Para mí no hay nada más importante que el equipo y por lo que conozco a Alejandro y lo que mostró en su camino, es una persona muy inteligente y estará evaluando las diferentes situaciones.

-Reconoció que tiene un dilema.
-Es imposible no tenerlo.

-Pero por otro lado, Messi dice que le gusta jugar con tres arriba.
-Está, en el barrio los chicos también te dicen que quieren jugar de determinada manera.

-¿No hay que escuchar a Messi?
-Hay que escuchar al equipo, no hay nadie más importante que el equipo. Esto es fútbol. No hay entrenador que no quiera ganar.

EN LA ELITE, invitado al congreso de entrenadores de UEFA con Mourinho, Wenger, Ancelotti y Allegri. Se sentó al lado Fútbol. Esto es fútbol, repite una y otra vez el Cholo. Es su vida, su pasión. Se recontra nota. La cabeza hecha pelota. En el buen sentido. Toma agua un par de veces para darle reposo a la garganta. 


-Si un jugador tuyo mete un gol y se señala la espalda como hiciste vos cuando estabas enojado con Eriksson, ¿qué hacés?
-Y… lo felicito, no me enojo, a mí me gustan los jugadores que se rebelan, tienen mucho más para dar que un jugador light. Entre un jugador rebelde y otro que le dé todo igual, a mí dame un rebelde, que tiene fuego. El técnico necesita gente que interprete el entrenamiento y no gente que pase por el entrenamiento. Aparte, no tengo compromiso con nadie. Sólo lo tengo con ganar. Por eso intento convencer a todo el grupo de que en algún momento de la temporada se pueden sentir importantes.

-¿Por qué Burgos en lugar de Vivas? 
-Vivas eligió no acompañarnos afuera del país, es una decisión familiar. Lo charlamos con él de la mejor manera. Con Germán cenábamos en la misma mesa de la Selección, después nos encontramos en el Atlético y cuando Nelson dijo que no a una posibilidad de ir a Chile, lo llamé a Burgos y le dije que no sabía cuánto nos íbamos a quedar ni cuánto iba a ganar, pero quería que nos acompañara. Y me contestó, espontáneo como es él: “Ya me perdí dos títulos, no me pierdo más, voy donde me digas”. Algunos lo tienen a Germán como el guitarrista, y es una persona muy profesional, obsesivo, trabajador, un tipo fundamental en la compensación de los grupos.

-Hasta ahora tuviste ciclos cortos como DT y acabás de renovar hasta 2017, ¿qué pasó?
-Yo creo que los contratos están para romperse (este sí es un título: los contratos no están para cumplirse sino para romperse). Le doy un gran valor a la confianza que depositaron en nuestro trabajo, a que Miguel Angel (Gil Marín, el dueño del club) viniera a ofrecerme la renovación en octubre cuando podría haber esperado hasta febrero a ver cómo íbamos en la Liga. Después, si se cumplen o no… es fútbol. Tengo un contrato de 4 años, pero siempre pienso que me van a echar mañana, así me enfoco en ganar el domingo. Vivo de esa manera.

-¿Y está bueno vivir así?
-Para mí sí, es la verdad del entrenador. 

-¿Qué te generó ser elegido el mejor técnico de la Liga en una encuesta de Marca?
-A lo de la gente le doy valor, me gustó, me gustó mucho, porque es una consecuencia natural de las estadísticas, aparte ahí no son sólo los hinchas del Atlético, están los de todos los clubes. Y es difícil que elijan a un sudamericano en un país que está en un nivel deportivo extraordinario. Vayan a la historia, es difícil instalarte como entrenador en una lugar como Europa. pero a estos detalles ustedes no les dan importancia (se ríe ofendido, peleador).

-Les damos, por eso te ponemos en la tapa de la revista y te preguntamos por la encuesta.
-Bueno.

-¿Se puede decir que te metiste en la elite con el cuchillo entre los dientes?
-Estamos empujando.

-Con el cuchillo…
-Sin cuchillo.

-¿La FIFA te debería incluir esta vez en la terna para mejor DT del año?
-Habría que preguntarle a la FIFA. El año pasado no me pusieron, aunque habíamos ganado dos de las tres competiciones europeas. Yo digo que si no te ponen, hay que ganar más (otra vez desafiante, peleador).

-“En Argentina no me valoran”, dijiste como jugador. ¿Ahora también te pasa como DT?
-Eso lo tienen que decir ustedes. Yo no entreno para que me valoren. Trato de mejorar y tengo claro que la gente que me sigue, me sigue mucho y la que no me quiere, no me quiere nada (risas, muchas risas)… es verdad.

-¿No te gustaría que te valoren más?
-Les voy a contar un detalle. En diciembre hicimos una nota con un diario argentino. Veníamos de ganar Europa League, Supercopa e íbamos segundos en la Liga. ¿Me siguen, no? Dos títulos y segundos en la Liga. Uno a veces necesita una caricia, estaba en Madrid con Pepe, me puse a tomar unos mates y dije: “Me voy a meter a leer los comentarios de la nota en la web”. No lo hago nunca. Era un momento para recibir un mimo. Taca, taca, taca. De 10 comentarios, había 8 que decían barbaridades, uno que no se entendía si estaba a favor o en contra y uno apoyando a morir. Entonces vos decís: ¿por qué somos tan injustos los argentinos? ¿Por qué siempre estamos desvalorizando al otro?

-¿“El esfuerzo no se negocia” sigue o se aggiornó?
-No, no, esa es intachable.

-Ahora sería: “Los comentarios de las notas no hay que leerlos”.
-Puede ser, vale (risas).

-¿Tus hijos te piden consejos?
-Me marcan cosas del equipo antes que pedirme consejos: ponelo a este, sacalo al otro.

-¿Cómo es vivir sin tus hijos?
-Duro, difícil, desde el lado profesional hay una parte que está llena, feliz, y de la parte humana, no, porque estás lejos de la gente que querés, pero tenemos una relación muy buena y vienen de vez en cuando, y yo me hago escapadas en Eliminatorias. Me vengo un jueves a la noche, armo para faltar al entrenamiento del viernes, y me vuelvo el domingo a la noche.

-Les explicás a los jugadores.
-Sí, con naturalidad. Es una cosa que me hace bien a mí y consecuentemente, a todos.

-¿Giovanni está para dar el salto este año?
-Eso es cuestión de la gente que lo forma. Tiene 17 años, ojalá…

-¿Está para una carrera como la tuya, con Selección y Europa?
-Imposible hablar de eso porque aún no dio el primer paso, que es debutar en Primera. Mi foco es apoyarlo para que desarrolle esta profesión con pasión y entrega. Lo veo bien, trabaja, se preocupa, quiere mejorar, y ojalá que después pueda mostrarlo en la cancha. Los hechos son los que marcan para qué estás.

-Gianluca también está en River.
-Sí, en Octava; y Giuliano, el más chico, la rompe. Lo llevamos de a poquito, porque anda muy bien con el estudio, tendría que cambiar de colegio y está un poco complicado (risas), lo estamos hablando con la madre a ver si se puede hacer un esfuerzo. Los otros dos son delanteros, Giuliano es volante derecho, mediocampista agresivo, intenso, cabecea bien.

-Un Simeone auténtico.
-Sí, sin dudas, es corredor, mete y se enoja, pierde y llora. ¿Saben la que me pasó con él en la radio? Fue buenísima. Salíamos en Cope, tremenda audiencia, a la medianoche, y me pusieron en vivo con los tres. Ibamos segundos en la Liga, tirando para adelante. Arranqué con Giovanni. “Hola, Flaco, ¡cómo te extraño!”, arranqué. “Si, pá, te estamos escuchando por internet, esperá que te paso con Gianluca”. Y seguí “Hola, Gianlu, ¿cómo estás? ¿cómo va River?”, le pregunté, porque es fana de River. Pedí que me pasaran con Giuliano. “¿Estás seguro, pá?”, me dice Gianluca. Claro, 10 años, es peligroso. Atiende. “Hola, , ¿cómo estás? ¿ya comiste, ya te bañaste? Acá, mientras hablamos nos está escuchando un montón de gente, para que estés atento con lo que decís, Flaco, ¿entendés?”, le anticipé por las dudas. “Sí, sí, pá, todo bien”, contesta y le pregunté como veía al equipo. 

 

CHARLA de dos horas en las oficinas de su hermana y abogada, Natalia, en Puerto Madero.

Silencio. Otra vez se hace silencio. Pocas cosas alimentan más el espíritu que realizarse profesionalmente. Ninguna emoción se compara al vernos reflejados en nuestros hijos. Es imposible querer más a uno que al otro, pero un día, en cualquier momento, por una palabra, con un gesto, en una actitud, nos descubrimos a nosotros mismos, comprendemos que les hemos traspasado algo. Esos locos bajitos, cantaría Serrat.

Giuliano se toma unos segundos para contestar, el Cholo espera ansioso, como sabiendo cuál será la respuesta. Se puede googlear, está el video. Se escucha la voz desde Buenos Aires, finita, la voz de un chico de diez años.

-Bastante bien, pá... pero hay que mejorar, hay que mejorar.

http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/07/C-4830-diego-simeone-a-fondo.php
Por Diego Borinsky y Martín Mazur. Fotos: Emiliano Lasalvia. Ilustración: Gonza Rodríguez.

venganyvamos
venganyvamos el 09-12-2013 a las 18:22:51

Luis Aragonés: "El trabajo de Simeone es extraordinario"

 

fearssss
fearssss el 09-12-2013 a las 18:37:39

Ya que el cholo cita a guardiola,diré que me enorgullece que cada día tenga más similudes con él.Compromiso,trabajo,humildad,motivación,psicología,elegancia.
Independientemente de modelos futbolísticos,el cholo está empezando a ser un modelo como "manager" con todo lo que esa palabra significa.

nercealetica
nercealetica el 09-12-2013 a las 18:41:05

Grande Cholo, y un buen post chapo, me quito el sombrero te felicito,muy currado

Renton06
Renton06 el 09-12-2013 a las 18:45:11

venganyvamos escribió:

6

Me gusta esta foto, ahí el Cholo parece un Dandy, seguro que huele a Brummel.

Luego me lo leo entero, buen post vengayvamos!

Carlos-indio
Carlos-indio el 09-12-2013 a las 18:58:48

grandísimo.

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