Mi puto ídolo de toda la vida de Dios ha sido Milinko Pantic. Un jugador que vino siendo un desconocido y se fue siendo un Dios en el manzanares. Cuando el jugaba, ganabamos. Creador de juego sin igual, buen lanzador de faltas y corners, regate, pase y buen tiro lejano, ¿qué más se podía pedir en un jugador?