Bueno, para darle un poco de aire fresco al foro, y hacer recordar viejas historias, hoy os voy a hablar del dios Neptuno, en el cual celebramos nuestros triunfos, ultimamente pocos, haber si la uefa se consigue este año...
A lo que iba,situada en pleno Paseo del Prado, en la Plaza de Cánovas del Castillo, se encuentra la Fuente de Neptuno. Ventura Rodríguez, uno de los principales arquitectos madrileños del siglo XVIII, fue quien la diseñó en el año 1782, realizándose por Juan Pascual de Mena. Fue hecha en mármol blanco de Montesclaros (Toledo).
Carlos III la mandó construir en honor a la Marina, reformada por él. Inicialmente la fuente miraba hacia la Cibeles, pero en 1898 se trasladó a su hubicación actual. Se construyó, junto a la Cibeles y la fuente de Apolo, para decorar los exteriores del actual Museo del Prado.
La situación priviligiada de la fuente, con el Hotel Palace y el Ritz a sus lados, el Museo del Prado, el Thyssen y el Congreso de los Diputados, hacen de la fuente un lugar de paso obligado. Al encontrarse en el medio de una glorieta, en una zona con mucho tráfico, no se puede apreciar de cerca correctamente, aunque puede que en una futura remodelación de la zona, ésto se subsane.
Neptuno es el hijo mayor de los dioses Saturno y Ops, hermano de Júpiter. Neptuno gobierna todas las aguas y mares. Cabalga las olas sobre caballos blancos. Todos los habitantes de las aguas deben obedecerlo y se lo conoce como Poseidón en la mitología griega.
Neptuno eligió el mar como morada y en sus profundidades existe un reino de castillos dorados. Con su poderoso tridente agita las olas, hace brotar fuentes y manantiales donde quiera y encauza su ira provocando los temibles sismos o terremotos.
Este dios es un rey inseparable de sus caballos. Por esta y más razones, se le simboliza con un caballo. Neptuno no viste con ropajes suntuosos, ya que su aspecto es suficiente para demostrar su poderío.
El dios de los mares es un muy peligroso e inestable elemento, con sus emociones puede provocar desde terribles tormentas y tempestades hasta olas tranquilas y pacíficas, por lo que nunca nadie intenta provocarlo sin un importante motivo.
Neptuno, aparte de sus caballos y de ser conocido bajo la forma de un caballo, tuvo siempre a su lado a los delfines como cabalgaduras y compañeros.
Era el dios que sostenía el planeta en el que vivimos, porque el océano rodeaba la Tierra y era evidente que él desde los mares, soportaba el peso de la tierra firme. además, Neptuno había dado forma a las costas, había arrancado trozos de montañas para formar los acantilados o había pasado la mano por el litoral para dejar suaves playas y abrigadas bahías en las que los barcos encontraban refugio. Por eso, aparte de tener a su lado sirenas traidoras, a las nereidas inigualables, a las oceánides hermosas y a los tritones poderosos, Neptuno era señor de las ninfas, ondinas y náyades de los lagos, de los ríos, de las fuentes, todas ellas eran parte de su corte y a él le debían pleitesía y obediencia por ser parte del mundo acuático.
Aunque no fue un amante ni tan afamado ni tan divertido como su hermano Júpiter (Zeus en la mitología Griega), Neptuno tuvo su línea de amoríos apasionados y pasajeros.
Su esposa principal fue Anfitrite, una Nereida que le dio como hijos a los tritones, monstruos marinos con rostros humanos barbados y colas como las de los delfines. Los cabellos son algas, tienen agallas tras las orejas y manos que parecen conchas.
Otras de sus esposas fueron:
FUENTES: Wikipedia, la enciclopedia libre, y artículos privados.