Para que los delincuentes abandonen los sillones del Atlético de Madrid tendrían que vender las acciones y lamentablemente los socios, los abonados y demás seguidores no poseemos el capital necesario.
Ya que nosotros no podemos, me arriesgaría a probar a cualquier otro dirigente porque dudo mucho que fuesen tan aprovechados e incompetentes.
Lo que me cuesta entender, es precisamente su incompetencia, porque si hubiéramos tenido buenos resultados, prácticamente nadie se habría quejado de sus adquisiciones ilegítimas.
Aunque la crisis nos perjudique, como a todos, ojala sirva para que estos usurpadores abandonen nuestro Atleti.