A quien le parezca largo, que lea por lo menos el principio. Lo he resumido todo lo posible. Esta historia es mucho más larga.
21-2-2008, Madrid. El Estadio Vicente Calderón se prepara para una noche en la que el Atlético de Madrid puede acceder a los octavos de final de la Copa de la UEFA si elimina al Bolton. Ambiente genial, todod el mundo quiere ver a su equipo ganar y jugar bien. Pero no todo el mundo está por la labor.
Decenas de miembros de la Policía acudieron al partido, con un resultado negativo para todas las partes.
El club inglés denuncia la reacción "desproporcionada" y del "exceso de celo" de la policía española; al igual que aclara que sufrieron "varios ataques y cargas no provocadas con porras antes, durante y después del partido".
Y los nuestros, ¿qué pasó con los nuestros? Os cuento la historia más cercana a mí. Tres chicos llegaban tarde al partido. Como siempre se dirigían al Estadio con un único objetivo: animar a su equipo y apoyarle en el objetivo de llegar a octavos.
Pasaron los tornos a las 21:07, cuando el partido había comenzado a las 20:45. Había algún otro aficionado rezagado llegando tarde al Estadio. Nada más cruzar los tornos, vieron que de frente a ello aparecieron miembros antidisturbios del cuerpo Nacional de Policía. Éstos, mayoría y armados, comenzaron a gritar a todos los que allí se encontraban que se pusieran de rodillas. La gente se puso de rodillas: sabían que no habían hecho nada, y su único objetivo era colaborar con la justicia obedeciendo.
Apalearon a varios de los presentes, incluido uno de los tres chicos mencionados anteriormente que llegaban tarde, al cual dejaron marcas de porra en la espalda y los glúteos. Obligaron a tumbarse a todo el mundo.
Tras registrar a todos y ver que ninguno llevaba ningún objeto de peligro, armas o similares, dejaron ir a algunos de los que estaban en el suelo, tras haber sido golpeados.
Los que estaban en el suelo y no sabían nada de lo que pasaba, vieron como aficionados atléticos comenzaban a abandonar el Estadio debido a la actuación policial. La policía aporreó a la gente que salía sin atender a razones de edad o sexo. Cuando de repente, un Policía cogió a un chaval que abandonaba el Estadio hablando por teléfono y le dijo “tú a mí no me grabas”. Cogió al chico y le lanzó al suelo, produciéndose el joven heridas en la frente. Fue golpeado por la Policía.
Tras ello, un miembro de la Policía pasó, golpeando con la porra a los que estaban en el suelo INDEFENSOS. Tras ello pasó otro miembro pisando.
La Policía también le registró. Al rato, con los chicos en el suelo apareció otro policía y dijo “a esos tres ponedles lazos”. Efectivamente: tras comprobar que ninguno llevaba objetos de peligro y que estaban indefensos, fueron detenidos.
Al estar detenidos, varios Policías comprendieron que esos jóvenes eran incapaces de haber hecho nada. Por ello, cuando el jefe ordenó que se quedaran cuatro vigilando, varios policías dijeron que con dos era más que suficiente. Preguntaron varias veces a los tres chavales detenidos si tenían antecedentes y si eran mayores de edad. Ninguno tenía antecedentes. De dos de ellospuedo decir que no son más que dos jóvenes universitarios que viven una vida tranquila, dedicando el tiempo a estar con sus novias.
Al rato apareció otro Policía que llegó al Estadio en ese momento, para comunicarles que estaban detenidos. Poco después llegó un antidisturbio y comenzó a gritar:
- ¿¿¿¡¡¡ QUIÉN SE VIENE CONMIGO A DECLARAR CONTRA ÉSTOS ¡!!???
Pues bien, de los policías que habían cogido a los jóvenes, es decir, de los que estaban presentes, NINGUNO quiso acudir a declarar contra ellos. Es lo que pasa cuando sabes que alguien no ha hecho nada, que no quieres ni sientes motivos para declarar contra ellos.
Al llegar el descanso del partido, los tres detenidos fueron llevados a la furgoneta de la Policía. En ese momento un Policía dijo a uno de los detenidos “ahora os van a meter en una habitación y ahí empieza lo divertido para vosotros”.
El Policía que estuvo presente en la detención (no el que dijo la frase anterior) les dijo que se sentaran en la furgoneta. El conductor dijo “¡ESOS QUE SE TIREN AL SUELO!”. Pero el otro Policía le dijo “No, ellos peuden ir sentados”. Con ello se demuestra que el Policía sabía que ninguno de los detenidos había sido capaz de hacer nada. Este mismo Policía les dijo que estaban detenidos por “desacato a la autoridad y desórdenes públicos”.
Llegaron a la Comisaría de Moratalaz. Allí les condujeron a una sala, donde les retiraron los lazos que llevaban en las manos. Los policía allí presentes charlaban tranquilamente con los detenidos, quienes les explicaron lo que había pasado. Los policías contestaban con frases como “si es que estos partidos es mejor verlos en casa”. Los Policías eran conscientes de que esta detención no era muy normal.
Les tomaron las huellas y les leyeron los derechos. Les ofrecieron la llamada, que dos de ellos aceptaron. La Policía llamó a sus casas para contar el motivo de la detención.
Los detenidos hablaron luego tranquilamente con los Policías sobre sus vidas, los estudios y sobre ETA. Les dijeron a los chicos que si querían Coca-Cola o café, había una máquina en el pasillo. El Policía les dijo que la denuncia sería normal, y que como mucho serían 300€, y que no iban a ir a la cárcel. “Encima, llego tarde a un partido y me meten en la cárcel, lo que faltaba”, pensaba un detenido.
Los tres jóvenes inocentes pensaban que tras todo esto se irían a casa, pero un Policía les dijo “si todo va bien, mañana por la mañana ya salís.” También les dijo que cuando vio la cara de los dteenidos en la furgoneta, la mirada perdida, sabía que ellos no habían hecho nada.
Tras ello, abandonaron la sala en dirección a los calabozos. En el recorrido les acompañó sólo un policía, lo que demuestra lo peligrosos que podían ser los detenidos. Se encontraron con otro Policía, y el que llevaba a los muchachos le comentó “otra vez que (nosequién) detiene a unos y nos deja el marrón a nosotros. Sobran las palabras.
Fueron llevados a la zona donde identifican a todo el mundo en los calabozos. Tras explicar lo sucedido, los policías que estaban allí abajo les dijeron que encima el Atleti no se había clasificado y que el Villarreal tampoco, sólo el Getafe. La actitud de estos Policías hacia los tres detenidos fue normal, hablando tranquilamente.
Al rato los tres fueron encerrados en un gran calabozo, donde comenzaron a llegar más detenidos por otros motivos. Tras un rato, fueron saliendo todos por orden de llamada, y obligados a pasar un contros y a entregar los objetos personales. Sólo quedaban tres en el calabozo cuando el Policía dijo “A ver, los del Atleti”. El Policía trató muy bien en todo momento a los tres, y les comunicó que iban a tener una buena celda y los tres iban a estar juntos. Preguntó “¿Raúl selección?” Uno dijo que no y el Policía le dijo a un compañero “uyyyyyyyy a este no le tratéis bien”.
El Policía los acompañó, y les contó que él era del Madrid. El ambiente en todo momento era distendido. Les dio un rollo de papel higiénico, una colchoneta y una manta, y les acompañó a un calabozo con váter dentro y la puerta sin rejas.
Les dijo que ya vendría a despertarles porque tendrían que ser llevados a Plaza de Castilla a los juzgados. Les dijo que la melodía para despertarles iba a ser el himno del Madrid.
Los tres inocentes detenidos se encontraban en un calabozo de pocos metros retenidos por haber llegado tarde a un partido y por hablar por teléfono.
El tiempo allí no pasaba: la luz era la misma siempre, y se escuchaba al resto de detenidos gritando por los otros calabozos. El tiempo no avanzaba... un aténtico infierno para tres chavales cuyo delito era haber llegado tarde a un partidoy hablar por teléfono.
La noche transcurrió lenta, muy lenta...
Al llegar las seis la puerta de la celda se abrió. Era el Policía del Madrid. Les dijo que qué tal estaban y les llevó a hacerse las fotos y la ficha policial. En este momento la moral d elos detenidos cayó por los suelos. Mientras el resto de detenidos que se hacían la foto no eran muy bien tratados, los tres jóvenes atléticos hablaban tranquilamente con los Policías, y les contaban con detalles lo ocurrido. Todos los Policías decían “Bueno, esto no es nada, esto no va a ser más que unaanécdota para contar en botellones”. El Policía del Madrid les dio el desayunos, cinco galletas y un zumo. Les acompañó hasta la celda de nuevo, tras hablar con ellos un rato de forma normal. A uno de los tres se le cayó una lentilla, y el Policía le ayudó a buscarla.
De nuevo en la celda, el Policía del Madrid dijo “mucha suerte chicos si ya no nos volvemos a ver”. Otra vez a la celda con la misma luz...
Les habían dicho que por la mañana les llevarían a los Juzgados de Plaza de Castilla. Ellso escuchaban, ya sobre las 9, que iban llevando a todos los demás detenidos para allá. Se hizo el silencio. Ellos se desesperaban; los minutos pasaban y ellos seguían allí encerrados.
Finalmente, sobre las 11 de la mañana, llegó un Policía con el “Jefe”. Les condujeron a los tres a una sala. El Jefe habló con ellos, mientras iban uno a uno pasando a la habitación contigua a declarar. El Jefe les dijo que desde el momento en que les había visto era consciente de que no habían hecho nada.
Tras acabar todo aquello les dijo que ya estaban en libertad, que bajaran a por los objetos. Les acompañó a por ellos una Policía que les había atendido la noche anterior, y les dijo que cuando vio las caras mientras les cogía las huellas sabñia que algo no cuadraba.
Ahora se enfrentan los tres a una multa de 12.000€ por culpa de la actitud de un Policía que dirigía a un grupo que aporreaba a los que salían del Estadio y estaban más indefensos. Se alega que, “momentos después de comenzar el partido, unos miembros del grupo ultra y/o violento Frente Atlético tratan de llegar a la zona de los aficionados visitantes, por la grada y por los pasillos inferiores. Al ser impedido por la Policía, usted es observado lanzando objetos, entre ellos una bengala que es esquivada por los miembros de las Fuerzas de Seguridad. Evita quele persigan con barricadas de contenedores y es perseguido hasta su detención cuando pretendía abandonar el Estadio”.
Sobre los que llegaron tarde, el Club Atlético de Madrid ya les ha dado un papel oficial que corrobora que entraron tarde. Pero ya se han tenido que gastar un dineral en abogados...
En definitiva, tened cuidado con la Policía y no os confiéis aunque seáis inocentes. Suele ser con los inocentes con quien lo pagan.
Y por favor, escribid aquí vuestras experiencias otros que estuviérais allí y fuistéis golpeados.